El Endemoniado Gadareno

Sermones

El Endemoniado Gadareno

15 de marzo 2009

 

Jesús el Cristo es el Jefe, Rey y Señor de los creyentes, a su lado permanecemos seguros, por lo tanto, no tenemos miedo, pues estamos apartados para vida eterna.

 

 

1 Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos.

2 Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,

3 que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas.

4 Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar.

5 Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.

6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él.

7 Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

10 Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región.

11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo.

12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.

13 Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.

14 Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido.

15 Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

16 Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos.

17 Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos.

18 Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él.

19 Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

20 Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban. Mar. 5:1-20 (pasajes paralelos Mt. 8:28-34 y Lc. 8:26-39).

 

Este es un tema doctrinal, pues nos enseña sobre la autoridad de Jesús, pero también es edificante, porque nos impulsa a caminar con seguridad por el poder de Él.

 

Gadara (capital de Perea) está al sur del mar de Galilea, donde las aguas del río jordán descargan. En esta región se verifica un milagro singular de Jesús (una maravilla del Hijo de Dios).

 

En la Biblia vemos que el milagro es una intervención sobrenatural de Dios que revela algo relacionado con su poder y existencia. El milagro demuestra el poder de Dios y su soberanía. Los milagros minan el ateísmo.

 

En el ministerio de Jesús, las señales y maravillas fueron para mostrar al Hijo de Dios, su obra y su divinidad. Al principio del cristianismo, eran para dar autoridad a los apóstoles (enviados) y a la iglesia de Cristo. Hoy, todo aquel que ha creído en Cristo Jesús no tiene problema en admitir los milagros, porque sabe que se ha operado en él, el milagro del nuevo nacimiento, pero ya no hay personas con dones milagrosos, por cuanto ahora tenemos completa la revelación en la Biblia, que en aquel tiempo se estaba escribiendo y en la cual aprendemos sobre Jesús el Cristo como el único Salvador y asimilamos la enseñanza de los apóstoles dada por Él. Luego entonces, tampoco hay apóstoles, porque no hay nuevas doctrinas verdaderas, sino la única, la que dejó Jesús. Por lo tanto, al leer este pasaje y en relación con el tema, partimos de una premisa, si no hay dones milagrosos, no hay exorcistas (ni nunca los hubo), pues el evangelio del Señor no consiste en fórmulas mágicas sino en la autoridad que Jesús tiene; reducir la enseñanza a una frase como fórmula, es no saber lo que es la palabra de Dios y su poder.

 

Ap. 16:13 y 14 da la enseñanza de la función de los espíritus inmundos enviados por el diablo, que hacen manifestaciones visibles a través de las personas, no presentándose directamente. Estos espíritus están vigentes y actúan sutilmente (1ª. Jn. 4:1, 1ª. Tim. 4:1), hasta el día en que sean echados al lago de fuego.

 

Por ejemplo, detrás del pecado de idolatría están los demonios; los objetos en sí nada son (Dt. 32:17, 1ª. Co. 10:19,20). Lo más parecido hoy a un endemoniado de los tiempos de Jesús es uno que está bajo los efectos de alguna droga.

 

 

Los exorcistas de Hch. 19:13-19 eran impostores (el pasaje lo dice). Todo lo que sea repetición de frases o fórmulas está en contra de Dios. Los que así engañan, serán exhibidos (Mat. 7:22,23).

 

Jesús y sus discípulos echaban fuera demonios por su autoridad, sin utilizar fórmula alguna (Mar. 3:15 y 9:29), hacían señales o maravillas. Imaginemos la perversidad de los fariseos, que al Señor Jesús le acusaban de tener espíritu inmundo (Mar. 3:30) y de echar fuera demonios por autoridad del diablo.

 

Hoy, que tenemos el evangelio ya revelado, la única forma de echar fuera todo mal es predicar a Jesucristo; el que crea en Él, será limpio.

 

Cuando habita el Espíritu Santo en una persona, por cuanto ha creído en Jesús, ningún otro espíritu la puede habitar, aunque esa persona no está exenta de oír el consejo del diablo; procuremos no caer, estando en comunión con Dios.

 

En el vers. 6 vemos que el enemigo se rinde de antemano, reconociendo el poder de Dios, pero no en un rendimiento como el del pecador arrepentido, sino el rendimiento del enemigo derrotado de antemano. En el vers. 7 de este pasaje, se muestra que nada tiene que ver la verdad con la mentira, ni la obediencia con la desobediencia. El espíritu inmundo solicita no ser atormentado por Jesús (antes de tiempo).

 

Jesús usa la autoridad que el Padre le ha conferido (y a la que finalmente todos los seres se someterán (Fil. 2:10,11). Jesús, que sabe todas las cosas, pregunta por su nombre a aquel espíritu inmundo, para que todos los oyentes aprendan (y nosotros también), que las entidades de las tinieblas son muchísimas, pero que no debemos tener miedo a alguna (el verdadero poder está en Jesús).

 

Vers. 10-13. Aquellos espíritus debían continuar (hasta el día del juicio), mientras tanto, solicitan permanecer en esa región y piden ser alojados en un hato o piara de cerdos (los judíos no criaban cerdos) y se despeñan en el voladero que da del río Jordán al mar de Galilea.

 

Esta maravilla hizo que se acrecentara la fama de Jesús. Personas de la ciudad y el campo atestiguan la sanidad de este hombre y el propósito de Dios se cumple, pero aquellas personas piden a Jesús que salga de su territorio, pues le tienen miedo. El contraste es aquel hombre liberado y transformado, que solo quiere estar con Jesús.

 

El Señor también ha limpiado totalmente a todos los que le hemos aceptado como nuestro único Señor y Salvador y que debemos igualmente como aquel hombre de Gadara, cumplir la instrucción precisa de Jesús:

 

Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

 

· Aquel hombre cumplió su misión, cumplamos la nuestra.

· Los que hemos creído en Jesús hemos experimentado un gran milagro.

· La vida trasformada de los cristianos es un anuncio del poder de Dios.

· Anunciemos las grandes cosas que Jesús ha hecho con nosotros (primeramente en nuestra casa, con los nuestros).

Demos a Dios siempre la honra y la gloria; somos de Él y para Él.