Siervo Fiel y Prudente

Sermones

Siervo Fiel y Prudente

16 de noviembre de 2008.

 

Las responsabilidades que Dios deposita en sus siervos no están sujetas a discusión o negociación; simplemente se deben cumplir con fidelidad y prudencia, en el tiempo determinado para ello.

 

 

45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?

46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.

48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;

49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,

50 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,

51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Mateo 24: 45-51

 

Fidelidad y prudencia, son dos virtudes que Dios demanda a sus siervos o mayordomos, para que las ejerciten diariamente, mientras transitan en este mundo, con la esperanza puesta en el regreso del Señor Jesucristo.

 

Una persona fiel, es la que guarda la fe; que es constante en sus afectos, en el cumplimiento de sus obligaciones y no defrauda la confianza depositada en él.

 

Se considera prudente a una persona que actúa con moderación y cautela. Una persona prudente piensa las acciones que hará, cuidando de hacerlas bien. También piensa antes de hablar. No presta sus oídos a juicios sobre otras personas. Los que conviven con una persona prudente, son inspirados en confianza, paz  y seguridad. Las personas prudentes generalmente son bien vistas.

 

Cuando una persona o una institución para la cual trabajamos nos confía una responsabilidad, no ponemos objeciones (normalmente), sino que tratamos de cumplir bien y a tiempo. ¿Cuánto mejor será nuestra actitud y nuestra respuesta si el que nos confía la responsabilidad es el mismo Dios? Por lo tanto, si Dios ha puesto algo bajo nuestro cuidado (como siervos o mayordomos que somos de Él), debemos cumplir con dedicación plena.

 

En este pasaje, vemos el ejemplo de un siervo fiel y prudente, puesto la frente de los gastos de una casa para proveer el alimento a tiempo, con los recursos de su patrón. Aquí se refiere a la mayordomía que tiene que ver con la provisión. Debe el siervo estar listo para hacer cuentas con su señor, el cual puede regresar en cualquier momento.

 

Para nosotros la casa de nuestro Señor es el ámbito en el cual se desarrollan las responsabilidades que Él nos encomendó a cada uno. Todos los cristianos somos mayordomos de Dios y tenemos que desarrollar trabajos de administración en diferentes lugares, de manera temporal o permanente.

 

¿En cuántos de los lugares que Dios nos puso debemos trabajar en proveer algo?-En el trabajo (en algunos casos). En la casa, para proveer la palabra de Dios, alimento, vestido, enseñanza, educación, etc. En la iglesia, para proveer la palabra de Dios, la edificación, la amistad, el amor fraternal. Así también en otros lugares (como el vecindario), algo debemos suministrar.

 

El Señor hace énfasis en la provisión del alimento, porque en ello se distingue una actividad que no puede esperar. El alimento se debe procurar a las personas que tenemos bajo nuestro cuidado diariamente y a tiempo, de una forma variada y nutritiva; con raciones suficientes. La pereza no tiene lugar en el cumplimiento de esta tarea. No se puede dar solamente cuando se tenga ánimo, ni omitir su cumplimiento un solo día. Así de importantes son las tareas que Dios encarga a sus mayordomos; son para realizarse de una manera adecuada y en el tiempo asignado.

 

Qué feliz se sentirá aquel siervo de la parábola, al cual su señor encuentre cumpliendo en tiempo y forma su tarea.

 

Cuando hacemos bien hecho y a tiempo el trabajo que algún jefe terrenal nos encomienda, se corre el “riesgo” de que nos ponga más responsabilidades, porque si hicimos bien lo que nos pidió, es casi seguro que considere que podemos hacer más, sobre todo si es una persona que tiende a abusar de los demás, y a la vez, no ser capaz de exigir más a los que no cumplen; sin embargo, mientras lo podamos hacer, bien vale la pena que lo hagamos, por testimonio.

 

¿Será injusto que se dé más trabajo a los que hacen bien el que ya tienen? Si nuestro Señor (Dios), que es perfectamente justo, ve que cumplimos en lo que nos encargó, nos va a dar más trabajo y lo debemos aceptar. El nos dará la fuerza para realizarlos.

 

La contraparte a lo anterior es trabajar solamente cuando el patrón está o cuando nos ve. La pereza de un  mal siervo en la parábola, le hace pensar que su Señor se tarda en regresar. Este tipo de siervo empieza entonces a disipar los bienes de su señor, a vivir holgadamente, a maldecir, a abandonar el trabajo; a pelear con muchos o con pocos. El señor o patrón de aquel siervo, en cualquier momento regresará, ¿Por qué tendría que avisarle a su siervo del día o la fecha que regresará? Así, nuestro Señor regresará en cualquier momento (no tiene por qué avisarnos cuándo lo hará).

 

· La fidelidad y la prudencia son características de un buen siervo de Dios, a quien el siervo ama sobre todas las cosas y le sirve en lo que Él se lo indica, pensando siempre en hacerlo de la mejor manera.

· Trabajemos en las responsabilidades que nos fueron conferidas (y que Nuestro Señor venga cuando Él lo quiera; que siempre estemos listos para recibirle).

· Si llegan más responsabilidades, que sean bienvenidas.

Que nuestra alegría y gozo sean porque hemos decidido obedecer a Dios en todo.