LOS ATRIBUTOS DE DIOS

Estudios Bíblicos

Una de las mejores divisiones es la que los agrupa en dos clases: absolutos y relativos. Los atributos absolutos pertenecen a la naturaleza de Dios, independiente del universo, o en otras palabras, las relaciones de Dios consigo mismo. Mientras que los atributos relativos indican lo que se ha manifestado de Dios en sus relaciones con el universo, incluyendo los seres inteligentes y morales. Según el teólogo Strong, encontramos que las Escrituras y la naturaleza nos enseñan que los atributos de Dios son los siguientes:

 

Los Atributos Absolutos

 

Espiritualidad

Vida

Personalidad

 

Infinitud

Existencia Propia

Inmutabilidad

Unidad

 

Perfección

Verdad

Amor

Santidad

 

Los Atributos Relativos

 

Relacionados con el Tiempo y el Espacio

Eternidad

Inmensidad

 

Relacionados con la Creación

Omnipresencia

Omnisciencia

Omnipotencia

 

Relacionados con los Seres Morales

Veracidad de Dios

Misericordia y Bondad de Dios

Justicia y Santidad de Dios

 

 

Los Atributos Absolutos

 

Comenzamos con la espiritualidad de Dios. En esto no decimos que Dios es espiritual sino que Dios es espíritu. Cristo dijo a la mujer samaritana, “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24). También nos dice que nadie ha visto a Dios (Romanos 1:20), por medio de las cosas hechas. Por lo tanto, no es posible ver a Dios de una manera material, ni de palparle con los sentidos porque no tiene forma ni límites. No podemos aplicar a Dios ningún término que aplique forma, medida o limite. El espíritu no tiene carne ni huesos. Véase en Éxodo 33: 18-20. en la visión que tuvo Moisés. Dios le dijo: “No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.”

 

Uno de los atributos que se incluye al decir que Dios es espíritu, es que Dios es también vida. Una perfecta correspondencia sería una vida perfecta. Es entonces necesario buscar la fuente de la vida. Muchos han procurado explicar lo que es la vida, y solamente pueden identificarla en alguna de sus manifestaciones. Dios vive y es la fuente de vida. Fuera de él no hay vida. Las manifestaciones de la vida son: actividad, movimiento, fuerza, etc. Aristóteles dice: “la vida es la actividad de la inteligencia “. En Dios está la vida eterna, y tiene la capacidad de comunicar vida a organismos que no la tienen en sí. La vida en el caso de los seres inferiores es el don de Dios, o la creación de Dios, y si no tuviera Dios vida, y si no fuera la fuente de la vida en el universo, no tendría la capacidad para dar vida a otros. Jer. 10:10 “Él es el Dios vivo”. Juan 5:26. “Como el Padre tiene vida eterna en sí mismo”. Juan 14:6 “Yo soy la vida”. Algunos han creído que la vida es un mero proceso, pero será imposible decir que proceso de respirar o el de pensar en un ser activo sea la vida misma.

 

La segunda cualidad que implica la espiritualidad de Dios es su personalidad. La personalidad de Dios se enseña claramente en las Escrituras. Él dijo a Moisés en Ex. 3:14 “Yo soy el que soy”. Nunca habla de sí mismo usando el género neutro, sino con pronombres personales: “Yo era”, “Yo soy”. Todas las escrituras en su lectura, en todas sus páginas, se explican únicamente en reconocimiento de la personalidad de Dios. El que lo reveló, Cristo Jesús, siempre al referirse al Padre habla de él como de una persona, y en su comunión íntima hacía uso de los pronombres personales. La idea esencial en la personalidad, es la de conocimiento interior, o sea el poder de tener conciencia y determinación propia.

 

Infinitud. Todo pudiera ser y a la vez tener límites inmensos. La idea correcta es que, Dios es infinito y por serlo, los seres finitos no lo pueden comprender ni ponerle límites. Porque Dios es infinito él puede comunicarse con cada una de sus criaturas y tomar nota de todos los detalles de su vida, desde el más grande de los soles hasta el insecto más pequeño que no se puede ver a simple vista; lo cual sería imposible si no fuera infinito. Por esto su superintendencia del universo no es meramente una superintendencia general; es general y a la vez particular. La más humilde de sus criaturas puede comunicarse con él en la oración y tener la completa seguridad de que Dios prestará oído atento a sus clamores; lo que no sería posible si fuera Dios menos de lo que es. Algunas de las Escrituras que enseñan la infinitud de Dios son: Salmos 145:3, Job. 11:7-9, Isaías 66:1, 1 de Reyes 8:27, Romanos 11:33, Salmo 71:15, Salmo 113:4-6.

 

Por existencia propia queremos decir que las causas de la existencia de Dios se encuentran en sí mismo. Para su existencia él no depende de nada fuera de sí mismo. Al revelarse a Moisés dijo: “Soy el que soy” (Éxodo 3:14). El mismo nombre de Jehová implica la existencia propia del ser que lleva este nombre. Se ha dicho que una causa puede ser eterna, pero nada que sea causado puede ser eterno. La naturaleza de Dios es existir.

 

Otra implicación de la infinitud de Dios es que es inmutable. Salmo 102:27 “Mas tú, el mismo”, Mal. 3:6 “Porque yo soy Jehová, no me he mudado”. Santiago 1:17 “En el cual (Dios) no hay mudanza ni sombra de variación”. Si fuera posible algún cambio en Dios, por este hecho se indicaría la imperfección. El cambio o progreso son los atributos de lo que todavía no es perfecto. Tales pasajes deben interpretarse bajo la luz de Núm. 23:19, “Dios no es hombre para que mienta; ni hijo de hombre para que se arrepienta: Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿Y no lo ejecutará?” Una comparación de tales pasajes como el pasaje en Génesis 6:6, indica claramente que Dios no se arrepiente ni hace cambios en su modo de proceder, como los hombres lo hacen; pero a la vez la inmutabilidad de Dios no es como la de una piedra. Los hombres cambian, y la tendencia siempre es juzgar a todas las cosas desde el punto de vista humano; y por lo tanto muchas veces creen que Dios mismo cambia. La inmutabilidad es completamente consecuente con la idea de libertad perfecta en el acto de la voluntad (volición).

 

El tercer atributo de Dios como un ser infinito, lo llamamos unidad. Con esto queremos decir que es un Dios, y que en su naturaleza es indivisible. Véase Deuteronomio 6:4 “Oye Israel; Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”. Isa. 44:6 “Yo el primero y yo el postrero y fuera de mí no hay Dios”. 1 Corintios 8:4 “No hay otro Dios sino sólo uno”. Efe. 4:5-6, “Un señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos”. Con la unidad de Dios de ninguna manera es inconsecuente la doctrina de la Trinidad, porque mientras esta doctrina enseña la existencia de distintas personalidades en la naturaleza divina, a la vez enseña que esta naturaleza es numérica y eternamente una”.

 

Perfección. Cuando hablamos de la perfección hablamos de la excelencia, no en el sentido cuantitativo, sino en el sentido cualitativo. Varias Escrituras declaran la perfección de Dios: Mat. 5:48. “Sed pues vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Romanos 12:2 “La voluntad perfecta de Dios”. Salmo 18:30 “Dios, perfecto su camino”.

 

Por la verdad con referencia a Dios queremos decir que él es el verdadero, y lo que el ha dicho en palabra o ha hecho en obras está en perfecta conformidad con lo que él es en la naturaleza. Deuteronomio 32:4, “Del fuerte cuya obra es perfecta: porque todos sus caminos son juicio, Dios de verdad”. Juan 5:20, “El único verdadero Dios”. Cristo, quien también es Dios, dice de sí mismo en Juan 14:6 “Yo soy el camino y la verdad y la vida”. Toda la verdad sería Dios perfectamente revelado y conocido. El hombre se conoce a sí mismo en parte. El conocimiento que Dios tiene de sí mismo es perfecto. En Dios la verdad es un atributo activo de su naturaleza. La verdad de Dios es el fundamento de toda ciencia y de todo lo que existe en la esfera de los conocimientos. Solamente un ser divino puede decir, “Yo soy la verdad”. Porque únicamente Dios es la fuente de lo verdadero.

 

Bajo el atributo general de perfección, el amor ocupa el segundo lugar. Por el amor Dios esta eternamente impulsado a la comunicación de sí mismo. Dios quiere en el amor impartir a otro lo que él posee en sí mismo. Este impulso en Dios es eterno. Unos han pensado que la creación del universo fue necesaria para la manifestación de este atributo de Dios. El atributo del amor en Dios hace que él, en primer lugar, siempre esté comunicándose como Padre y el objeto de esta eterna comunicación es el Hijo. En el Hijo encontramos a la vez el eterno movimiento de un hijo hacia el seno del Padre, en una correspondencia eterna al amor del padre. Las eternas relaciones, por lo tanto, entre padre e hijo implican la eterna comunicación perfecta de amor de parte de Dios. El amor se relaciona con personas en quienes hay la esperanza de impartirles algo del bien. Tenemos la obligación de amar a nuestros semejantes y de amar a Dios supremamente, puesto que él es el objeto y fuente de todo el bien. De la misma manera Dios ama a los pecadores y procura por todos los medios posibles impartirse a ellos, y enriquecer sus vidas en comunicación con él mismo. La capacidad de Dios para sufrir por y con sus criaturas, nos da la base de la expiación y explica lo que se dice en Juan 3:16 “De tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna”. Fue su amor el que le impulsó a hacer provisión para la expiación en que se ofreció a sí mismo para tomar el lugar del pecador y por él sufrir en lo que la ley de santidad exigía, que era la muerte.

 

Santidad quiere decir el estado de estar santo; pureza e integridad del carácter moral libre de pecado. Al aplicar la idea al Ser Supremo, queremos decir, pureza moral o la integridad de su carácter moral. La palabra lleva la idea de limpieza absoluta. Era necesario que el pueblo de Israel se purificara antes de presentarse a Jehová. Isaías 6:3 dice “Santo, santo, santo es Jehová de los ejércitos”, ante ello, fue necesario que los labios del profeta fueran purificados de su impureza con un carbón del altar. 2Cor. 7:1 “Limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en el temor de Dios”. 1Tesalonicenses 3:13 “Para que sean confirmados vuestros corazones en santidad, irreprensibles delante de Dios nuestro Padre”. 1Tes. 4:7 “Pues no nos ha llamado Dios para vivir en inmundicia, sino en santidad”. Hebreos 12:29 “Porque nuestro Dios es fuego consumidor”.

 

 

 

  II. Los Atributos Relativos

 

Relacionados con el Tiempo y el Espacio.

 

Por la eternidad queremos decir, en cuanto a la existencia de Dios, que no tiene principio ni fin. Los límites de tiempo no se admiten porque el tiempo está comprendido en la eternidad y en comparación con la eternidad es como el número uno a lo infinito. Deuteronomio 32:40 “Cuando yo alzaré a los cielos mi mano y diré vivo yo para siempre”. Salmo 90:2 “Antes que nacieran los mundos y formases la tierra y el mundo y desde el siglo hasta el siglo tú eras Dios”. Isa. 41:4 “Yo Jehová el primero y yo mismo con los postreros”. 1Tim. 6:16 “Quien solamente tiene inmortalidad”. Que la existencia de Dios no tiene relaciones con el tiempo en cuanto a los términos presente, pasado, etc., dice de sí mismo en Ex. 3:14, “Yo soy el que soy”. La misma idea se deduce del significado del mismo nombre Jehová. El concepto que los paganos han tenido de sus dioses es que ellos han tenido principio; pero el concepto universal de Jehová es que es el ser sin principio. Agustín dice de la creación del mundo: “Non in tempore sed cum tempore factus est”. Esto es que el mundo no fue hecho en el tiempo sino con el tiempo. El tiempo comenzó con la creación y ha tenido principio. De manera que el tiempo no es la eternidad. No debemos decir que la eternidad es tiempo sin fin. El tiempo indica sucesión de puntos o de eventos. La eternidad indica un eterno ahora, por lo tanto la naturaleza de Dios no está sujeta a la ley del tiempo, porque en Dios no hay sucesión cronológica. Esto no quiere decir que no haya orden lógico en los actos y decretos de Dios y que los decretos no se ejecuten en el tiempo. Si todas las cosas de la creación fueran aniquiladas en un momento, en aquel momento terminaría el tiempo. No habría más tiempo sino hasta el principio de otra creación. Dios es el ser fundamental de todo lo demás que existe en el universo con todos los fenómenos. En otras palabras, la eternidad es la unidad sobre la cual descansan todos los acontecimientos con sus manifestaciones. En todo esto no debemos olvidar que Dios es persona, y que es la persona en cuya existencia e inteligencia descansan todas las demás cosas, pero él en su personalidad no está sujeto a las leyes del tiempo, como los seres creados lo están. Nosotros dependemos del tiempo y estamos por nuestra existencia relacionados con el tiempo. Al contrario, el tiempo depende de Dios y recibe sus límites de Dios mismo, quien no tiene límites.

 

Inmensidad. Queremos decir por este atributo que Dios no está sujeto a los límites del espacio, puesto que en él mismo están las causas del espacio. En otras palabras, no podemos predicar extensión de parte de Dios. 1Reyes 8:27 “He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener”. Dios está inmanente en el mundo, y a la vez como se expresan algunos, el mundo está inmanente en Dios. La naturaleza de Dios no está sujeta a las leyes del espacio, puesto que Dios considera el espacio y lo llena de su creación.

 

Relacionados con la Creación.

 

Omnipresencia. Al decir que Dios está por todas partes no queremos decir que Dios esté dividido; queremos decir que Dios igualmente está presente en todas las partes del universo en el mismo momento. En esto no entra la idea de expansión, multiplicación división, etc. Salmo 139:7 “¿a dónde me iré de tu espíritu y a donde me huiré de delante de ti?” Jeremías 23:24 “¿No hincho yo el cielo y la tierra, dice Jehová?”. Dios está presente por todas partes, pero de una manera libre; no está limitado por lugares ni por partes de su creación. Dios es el único ser que es conciente de todo lo que pasa en la tierra en el mismo momento, y esta conciencia se debe al hecho de que es omnipresente.

 

La omnisciencia es corolario de la omnipresencia. La omnipresencia de Dios implica su omnisciencia. Los objetos de la omnisciencia de Dios son Él mismo y todas las cosas que están fuera de él mismo. Lo real y lo posible en todo el universo. Mat. 10:29-30 “No se venden dos pajarillos por una blanca y uno de ellos no caerá a tierra sin vuestro padre; y vuestros cabellos también todos están contados”. Hechos 15:8 “Y Dios que conoce los corazones, les dio testimonio”. El futuro también está presente en la omnisciencia de Dios (a esta parte de la omnisciencia, se le llama presciencia). Isaías 46:9-10, “Acordaos de las cosas pasadas desde el siglo; porque yo soy Dios, y no hay más Dios, y nada hay a mí semejante; que anuncio lo porvenir desde el principio y desde antiguamente lo que aun no era hecho”. Isa. 44:28, en este pasaje Dios llama por nombre e indica la obra que Ciro iba a hacer, librando a su pueblo y llama a Ciro “mi pastor”: y dice “todo lo que yo quiero cumplirá”.

 

Con la omnipotencia queremos indicar, lo que significa la palabra misma, que en Dios está el poder, esto es, que no hay límites al poder de Dios para ejecutar su voluntad. Gen. 17:1 “Yo soy Dios Todopoderoso”. Así vemos que en el mundo físico o material, todas las cosas dependen del poder de él en el mundo espiritual. 2Cor. 4:6 “Porque Dios que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”. Las Escrituras claramente en otros muchos pasajes, enseñan la capacidad de Dios para hacer toda su voluntad sin límites ningunos en todo el universo. Él es omnipotente en el mundo material, en el espiritual, y en el intelectual. Decimos que Dios puede hacer todo lo que en su voluntad quiere hacer. Pero Dios no puede pecar, no puede mentir, hacer lo malo, etc. Es decir, qué Dios no se contradice a sí mismo, ni tendrá voluntad para hacerlo. Pero Dios hace todo por la palabra de su poder. En la Creación dijo “sea la luz, y fue la luz”. Lo que llamamos leyes de la naturaleza, son solamente las maneras constantes que Dios tiene establecidas en la operación de su potencia en el mundo material. Dios no está sujeto a ninguna ley, más bien las leyes tienen su origen en Dios, y la constante realización de ellas se debe a la voluntad de Dios. 

 

Relacionados con los Seres Morales.

 

Veracidad de Dios. Al usar los términos veracidad y fidelidad, con referencia a Dios, hablamos de Dios, en sus relaciones morales con sus criaturas, especialmente con su pueblo redimido. Dios es veraz porque es el verdadero Dios, en oposición a lo falso y a lo ficticio; El es la verdad manifestada. Dios es exactamente como se ha manifestado; en Él no hay engaño ni la posibilidad de la mentira. Siendo así verdadero, es a la vez fiel y no hay engaño en ninguna de sus promesas; su palabra permanece para siempre. La veracidad de Dios es el fundamento de toda la doctrina y es a la vez la base de toda nuestra seguridad en Él. Salmo 138:2 “Alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad”. Juan 3:33 “El que recibió su testimonio selló que Dios es verdadero”. Romanos 3:4 “Dios sea veraz y todo hombre mentiroso, como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando fueres juzgado”. Hebreos 6:18  “para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros”.

 

Con la misericordia y la bondad de Dios, hacemos referencia al amor de Dios en actividad con referencia a los seres vivos de su creación. 1 Juan 4:10 “En esto consiste el amor, no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros”. La misericordia en Dios siempre es impulsada por el amor y es un principio eterno en su naturaleza, el cual le inclina a buscar el bien temporal y eterno de los pecadores. Con referencia al pecado, el amor es la gracia de compasión. Al decirnos que amemos a nuestros enemigos, El nos pone el ejemplo al habernos amado. La bondad es un atributo de la naturaleza de Dios, que lo impulsa a comunicar a los seres racionales, aún hasta su propia vida, para su bien eterno. En la comunicación de la misericordia, Dios lo hace a costa de sacrificio propio, porque el objeto de la misericordia de Dios tiene relación con lo que demanda su santidad; por lo tanto Él mismo en su propia naturaleza responde por las deficiencias de sus criaturas, especialmente de aquellas que claman a Él pidiendo misericordia.

 

Justicia y Santidad de Dios. La justicia se llama algunas veces santidad transitiva. Gen. 18:25, “El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer derecho?”. Según la justicia, Dios demanda de todos los seres morales una pureza que corresponda a la misma pureza de la naturaleza de Él. La santidad se demanda a todos para que puedan estar en comunicación con Dios. La justicia se administra a los que no se conforman con la santidad de Dios, en la forma de diversas vivencias. Deuteronomio 32:4 “El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto”. Salmo 5:5 “A todos los que obran iniquidad, aborreciste” Salmo 18:24, 25, 26, “Y pagóme Jehová conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos. Con el misericordioso serás misericordioso y con el varón perfecto serás perfecto”. “Con el limpio serás limpio, y con el perverso serás severo. Mat. 5:48 “Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Sabemos que Dios en la expresión de la santidad, y la ley de Dios, demanda que nuestras vidas exterior e interiormente se conformen con esta santidad. Por lo tanto, esta ley es santa, puesto que es la expresión de la misma santidad de Dios. La justicia demanda que esta ley, la ley santa de Dios se reciba en todas las ocasiones y en todas las vidas. Por lo tanto la justicia clama que el alma que pecare, ésa morirá. Por lo tanto la justicia demanda la muerte de todo pecador, no meramente de una manera física, sino la muerte que se comprende en esta palabra con referencia al hombre. La misma palabra de Dios declara que todos han pecado, que no hay justo ni uno. Por lo tanto, por la justicia, toda la raza humana está condenada. Dios en su misericordia fue movido a proveer una salvación para los condenados; pero para que Él permaneciese justo y a la vez para salvar al pecador, fue necesario en el caso de cada cual que se cumpliese la justicia. “El sentimiento de la justicia, la cual es indestructible en la naturaleza del hombre, y la cual juntamente con la razón y la conciencia no se han extinguido por la caída, no solamente se revela en la experiencia ordinaria de los hombres, sino mas distintamente en su conciencia cristiana. Los pecadores no pueden satisfacer la justicia; pero lo que ellos no pueden hacer, Cristo el eterno Hijo de Dios, vestido de nuestra misma naturaleza, lo ha hecho por ellos. Él ha establecido una justicia eterna que satisface todas las demandas de la ley. Todos aquellos que renuncian a su propia justicia y confían en la justicia de Cristo, Dios los justifica y salva.

 

 

 

Bibliografía.

Teología Sistemática. G.H. Lacy. Casa Bautista de Publicaciones

La Santa Biblia. Revisada por Reyna y Valera. Versiones 1909 y 1960.

 

inmanente. (Del lat. immănens, -entis, part. act. de immanēre, permanecer en). 1. adj. Fil. Que es inherente a algún ser o va unido de un modo inseparable a su esencia, aunque racionalmente pueda distinguirse de ella.