El Testimonio del Creyente

Sermones

El Testimonio del Creyente

16 de noviembre de 2008

 

Tener buen testimonio ante Dios, significa que Él nos considera dignos de estar en su reino. Tener buen testimonio delante de los hombres, significa que no somos acordes con las cosas del mundo, pero que somos congruentes.

 

 

1 Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo:

2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

3 Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás;

4 tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis.

5 Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.

6 Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan,

7 y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,

8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;

9 los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,

10 cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).

11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder,

12 para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo. 2ª. Tes. 1:1-12

 

Éste es un mensaje para la iglesia de Jesucristo en todo lugar, llamada a tener buen testimonio. El mejor saludo que se pueda dar a una iglesia que así se comporta, es el que aparece en el versículo 2.

 

En el versículo 3, Pablo, Silvano y Timoteo, están testificando que los tesalonicenses tienen buen testimonio. Un testimonio es la aseveración de algo. Es también prueba, justificación y comprobación de la certeza o verdad de algo. Solo puede dar testimonio o testificar un testigo. Bíblicamente, un testigo puede llegar a considerarse un mártir. Un mártir es el que llega a dar su vida por causa del evangelio.

 

El buen testimonio de uno implica el beneficio de otros; el mal testimonio de uno, conlleva la afectación a otros.

 

Somos llamados por Dios para que Él nos revele la verdad (así nos hace testigos que deben dar testimonio; difundiendo la verdad). Pero dar testimonio veraz y útil para otras personas, no es una pose que podamos adoptar. Dar buen testimonio es manifestar la verdad de Dios con convicción, de acción primeramente y luego de palabra.

 

Cuando se da buen testimonio, se provoca que los demás hablen bien del camino del Señor y sean atraídos a imitar la fe de los cristianos.

 

Existen dos hechos sobresalientes del buen testimonio de los hermanos tesalonicenses:

 

El primero es que su fe crece. Hay varios grados de una misma fe, la verdadera, que es solamente en Cristo Jesús. Debemos procurar que nuestra fe crezca (¿cómo?) solicitándolo al Señor. Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. (Luc. 17:5). La fe viene por el oír la palabra de Dios. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Rom. 10:17). Entonces, para mejorar nuestro testimonio, el primer punto o asunto es tener más fe. Cuando el cristiano padece algún tipo de persecución o asedio del mundo, es cuando mayormente es solicitado en su fe (como ocurría en ese tiempo con los hermanos de Tesalónica). Las dificultades son ocasiones para que nuestra fe en Cristo Jesús crezca.

 

Cuando la fe crece, vemos el siguiente hecho; se incrementa el amor fraternal. El buen testimonio de unos, hace que otros glorifiquen a Dios (y sean edificados).

 

Es bueno hablar las cosas buenas de otros (debe ser natural entre los cristianos). Lo antinatural es buscarle cosas malas a los hijos de Dios. Sin embargo, los cristianos deben procurar un buen testimonio para agradar a Dios y no a los hombres, porque a éstos en ocasiones, hasta el buen testimonio les molesta o es motivo de burla.

 

La paciencia y la fe que los cristianos muestran en medio de la adversidad es lo que mueve a otros a hablar bien de ellos y tenerlos en gran estima. Por lo tanto, las pruebas son inevitables y además necesarias para todos los que han creído en Cristo Jesús, pues en medio de ellas dan testimonio de en quién confían y han creído. Nuestro testimonio debe ser tal, que muestre que somos dignos ciudadanos no de este mundo, sino del reino celestial.

 

Los que atribulan a los hijos de Dios, están en serias dificultades que por un tiempo no alcanzan a distinguir (Saulo, después llamado Pablo, se vio en grandes dificultades cuando persiguió a los hijos de Dios).

 

Los que son atribulados por su buen testimonio, participarán del reposo que el Señor les dará en su reino cuando Él regrese.

 

No dan buen testimonio son los que no creyeron en Cristo Jesús, los cuales irán al infierno (en donde más difícil que el fuego será el hecho de estar excluidos de la presencia del Señor y de su gloria).

 

Pero un cristiano puede tener mal testimonio, porque en la libertad que tiene, no ha procurado el incremento de su fe y, como consecuencia, tampoco ama lo suficiente a sus hermanos o a quienes le rodean, como para no afectarles.

 

Mientras regresa el Señor, como buenos mayordomos, debemos velar y orar, lo cual incluye atestiguar, declarar, decir, que solo Cristo salva.

 

Dar buen testimonio, trae como consecuencia, que Dios haga con nosotros como bien parezca y que nos utilice como Él quiera (como el alfarero hace con el barro).

 

Glorifiquemos a Dios con nuestro buen testimonio.