Las Señales antes del Fin

Sermones

Las señales antes del Fin

2 de noviembre de 2008

 

Todo lo que hace un mayordomo fiel está encaminado a entregar buenas cuentas cuando su patrón regrese, pero como no sabe cuándo ocurrirá, siempre está listo para recibirle y hacer cuentas. ¿Estamos listos?

 

 

Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.

Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.

Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.

Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.

Y todo esto será principio de dolores.

Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.

Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;

 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.

Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Mat. 24:1-14

 

En los versículos 1 y 2, vemos que al mostrar los discípulos a Jesús los edificios del templo, probablemente para que se maravillara, Él les profetiza las destrucciones del templo y la ciudad de Jerusalén, ocurridas aproximadamente 27 años después (70 d. C.). Es una revelación pública de parte de Jesús.

 

Aparte, más en privado (con los más cercanos); Él sentado en el monte, le hacen los discípulos tres preguntas. La primera era relacionada con la fecha de la destrucción del templo, pero como hemos visto, quedaría respondida con el paso de no mucho tiempo, pero muchos discípulos (no de los doce), sobrevivirían para verlo; evento que narra Flavio Josefo con mucho detalle en “Las guerras de los Judíos”

 

Las dos preguntas restantes las contesta juntas, mencionando las señales que precederán a su venida y al fin del siglo y en ese momento lo menciona en un contexto futuro pero no lejano. Nosotros hoy, tenemos la responsabilidad de ver si estas señales las tenemos hoy.

 

Evidentemente, el enemigo de las almas se prepara para contrarrestar la segunda venida del Señor (un trabajo semejante hizo a través de Herodes antes del nacimiento de Jesús y cuando el Salvador del mundo iba a ser crucificado).

 

El diablo ha procurado que el Señor, cuando regrese, tenga el menor número de discípulos que le estén esperando. En cambio, prepara estrategias diversas para tener él muchos adeptos. ¿Cómo obtendrá más seguidores, haciendo simplemente cosas diabólicas o cosas diabólicas que parezcan celestiales? Trabaja más en lo segundo; en las iglesias, en las doctrinas, en los supuestos milagros y sanidades, pues lo que evidentemente es maldad, ¿para qué combatirlo?, pues “se vende solo”.

 

Por eso la premisa que tenemos es “que nadie os engañe”. Porque si las cosas que el enemigo hace las presenta como diabólicas, entonces no hay engaño.

 

Existe un engaño extendido por todo el mundo; algunos cristianos y personas que han oído de la palabra de Dios, de repente se sienten atraídos a lugares donde se reúnen grandes multitudes alrededor de un individuo que se presenta como “poderoso en palabra, en milagros o sanidades”.

Muchos son engañados por ese tipo de personas y por otras que se hacen llamar cristo (un ungido, como dice la Biblia Peshita).

Esta señal ya la hemos visto.

 

Vers. 6-7 Vaya que si hemos oído de guerras y amenazas de guerra (otras son señales) y que además, los que hacen o provocan las guerras se dicen enviados (ungidos) de Dios.

Es necesario que esto acontezca, pero hay de aquellos por quienes acontece.

Por los pleitos entre naciones ha habido pestes y hambres (bloqueos económicos y comerciales).

Hemos visto terremotos y esta ciudad ha sufrido algunos.

No hay ciudad, por muy desarrollada que esté que sea libre de ser devastada.

Vers. 8 Los que están en medio del dolor sienten que es el fin, mientras otros pueden estar pensando que el Señor se tarda en regresar.

 

Vers. 9-10 Otra de las señales previas al fin se muestra como persecución; pero aparentemente (en términos generales), cada día hay menos persecución; lo que ocurre es que hoy es más sutil, a tal grado, que muchos temen decir que son cristianos (para no ser aborrecidos).

También subsiste la persecución como antaño, en muchas partes del mundo (incluyendo nuestro país).

La maldad (como sabemos), esta en todas partes, en todos los medios y en todos los lugares, pero sobre todo está anidada en el hombre sin Dios.

Tan a la mano está la maldad, que algunos la consideran inevitable y hasta necesario, pero para los hijos de Dios esto no debe ser así.

 

Vers. 13 El que persevere hasta el fin, mostrará que es salvo (“sé fiel hasta la muerte” Ap. 2:10).

 

Vers- 14 Esta es una señal segura pero difícil de discernir; podemos decir que el evangelio realmente ha llegado ya a todo el mundo y que el fin ya puede venir, pero también podemos referirnos a Ap. 14:6-7.

 

CONCLUSIONES.

 

Es necesario que seamos observantes de las señales antes del fin, pues es una enseñanza bíblica.

No se trata de que tengamos miedo, sino de que caminemos con gozo en el Señor y con esperanza.

Esta enseñanza tiene el propósito de animarnos  a estar listos como buenos administradores de la gracia divina y como buenos mayordomos que esperan el regreso de su Señor.

Por lo pronto, cada uno debemos realizar nuestras actividades cotidianas y nuestras responsabilidades, con alegría y dedicación, sabiendo que Dios nos tiene un lugar preparado en su reino.