Participación de Padres Cristianos en el Desarrollo de sus Hijos                                                      27 de julio de 2008

 

Un hijo, a cualquier edad, debe poner atención a las palabras de sus padres; siempre aprenderá algo nuevo y bueno.

 

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

El camino de los impíos es como la oscuridad;

No saben en qué tropiezan.

Hijo mío, está atento a mis palabras;
Inclina tu oído a mis razones.

No se aparten de tus ojos;
Guárdalas en medio de tu corazón;

Porque son vida a los que las hallan,
Y medicina a todo su cuerpo.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
Porque de él mana la vida.

Aparta de ti la perversidad de la boca,
Y aleja de ti la iniquidad de los labios.

Tus ojos miren lo recto,
Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.

Examina la senda de tus pies,
Y todos tus caminos sean rectos.

No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.

Prov. 4:18-27

 

Éste es un llamado a todos aquellos que tienen padres, a que les escuchen con atención y respeto, a que no desestimen su consejo, a que les comprendan si se equivocan; porque esto es muy agradable delante de Dios. El hijo de familia que haga esto recibirá grandes bendiciones.

 

¿Entre quiénes han ocurrido las más grandes historias de amor narradas en la Biblia? No entre esposos, ni entre novios, sino entre padres e hijos. Así recordamos el amor por excelencia entre Dios y su Hijo (Jn. 3:16 y Rom. 8:32), María y Juan ante la cruz  (Jn. 19:26,27), el hijo pródigo (Luc. 15:11-32), un oficial del Rey y su hijo (Jn. 4:46-53) y otros muchos, como Abraham e Isaac, Jacob y José, Ana y Samuel, etc.

 

El amor que en nosotros debe prevalecer sobre cualquier otro, es el que le tenemos a nuestro Padre Celestial encarnado en Cristo Jesús:

 

El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;

y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. Mat. 10:37,38

 

Existen por lo menos, cuatro cosas que los padres deben garantizar en amor a los hijos:

 

Provisión, b) Educación, C) Disciplina y d) Libertad.

 

Provisión

De una cabeza que signifique orden en la casa (Ef. 5:22,28 y 6:2,3)

Alimentación (Luc. 11:11-13, 15:17)

Vestido (Luc. 15:15-22)

Salud (Mat. 9:18,23-25)

Herencia (Luc.15.12) (Gá 4:7)

Enseñanza o preparación escolar (Prov. 22:6)

 

Educación

Principios cristianos de la fe, doctrina, testimonio (Deut. 4:9 y 6:7)

Valores de dignidad, familia, iglesia, amor (Salmos 127:3, 128:3, 144:12)

Respeto al prójimo (Mat. 7:12)

Reconocimientos (Luc. 15:21-23)

Igualdad (Luc. 15:12,29,31)

 

Disciplina

Reglas (Efesios 6:4)

Límites (1ª.Tim. 3:4)

Castigos (Proverbios 19:18)

 

Libertad

De creencia (sal. 119:45)

De expresión (2ª. Co. 3:17)

De decisión (Ez. 18: 19-20)

 

Llega un momento en que los hijos se casan y forman su propia familia (Gén. 2:24), en ese momento ya no debemos intervenir en su formación, hemos para entonces abandonado la formación de ellos; daremos un consejo sólo cuando nos lo pidan. Evidentemente nos quedaremos con algunas preocupaciones de algo que todavía se podía hacer con ellos, pero es también necesario dejarles libres.

 

Un excelente pintor como lo era Pablo Picasso, dijo: “Un cuadro nunca se termina, simplemente se abandona” Esa sensación se quedará en nosotros, pero debemos quedar satisfechos si en el nombre de Dios hemos procurado que nuestros hijos conozcan a Dios y reciban una formación acorde con esto.

 

Si alguna persona todavía no ha creído en Jesucristo, no ama al Padre, aún es tiempo de hacerlo.

Si alguno no ha iniciado este trato con sus hijos, aún es tiempo.

Si algún hijo no ha iniciado a honrar a sus padres, aún es tiempo.

 

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