Naturaleza de la fe

Sermones

Naturaleza de la fe

7 de febrero de 2010

 

Los que hemos creído en Cristo Jesús tenemos una sola y única fe en Él que nos permite ser de una naturaleza espiritual que nos prepara para emprender obras que son imposibles para los que no creen.

 

 

1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

2 Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.

3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

4 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

5 Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.

6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Heb. 11:1-6

 

Todo hombre necesita de Dios pero muchos no lo quieren ver así. La relación con Dios se establece por medio de su Hijo Jesucristo. Para llegar a Él, el hombre debe arrepentirse de sus pecados hacia el Padre y tener fe en Jesucristo por su sacrificio en la cruz para perdón de los pecados. No podría el hombre llegar por sí mismo al conocimiento de la necesidad que tiene de Dios si no oye el consejo del Espíritu Santo que siempre le está llamando todos los días.

 

Entonces, si alguno es convencido por el Espíritu Santo para creer, se acercará por fe a Jesús y, ¿qué es la fe? Conforme al diccionario de la lengua española, es la fe una luz y conocimiento sobrenatural con que sin ver creemos en Dios y en lo que dice.

 

Conforme a lo que dice la Biblia, es certeza, la cual es un conocimiento seguro y claro de algo y una firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar. También es convicción, que implica una concepción a la que se está fuertemente adherido.

 

La fe solo es hacia Dios (específicamente en la persona de su Hijo Jesucristo). Esta es la única fe verdadera.

Una fe falsa es la que está dirigida a cualquier objeto o persona que no sea Cristo Jesús. La única fe verdadera es viva (no hay una fe muerta). La fe no es ciega (por definición 2ª. Co. 4:18, 5:7). La fe se obtiene en cuanto somos del Señor (Ef. 2:8). La fe no nos abandona, pero es gradual (Luc. 17:5). Nuestra fe en el Señor puede y debe crecer.

 

La fe permite al creyente reconocer a Cristo como su Salvador e implica la confianza en Él y en sus promesas, mediante las cuales el creyente espera en su Señor.

 

Somos salvos por la fe en Cristo Jesús y no por obras, pero la fe se manifiesta en buenas obras (Ef. 2:9,10). La Fe va dirigida a Cristo Jesús (que es Dios).

 

El que tiene fe, cree todo lo que dice Dios (por eso la Biblia es su única regla de fe y práctica). La fe es un regalo de Dios al hombre.

 

Todos los que se comunicaron con Dios desde el Génesis, echaron mano de la fe, pues ninguno vio a Dios (Jn. 1:18, 1ª Jn. 4:12) Conocieron a Dios sin haberle visto. La salvación siempre ha sido mediante la fe en Dios y nunca por la observancia literal de la Ley.

 

Solo los creyentes tienen fe. El que tiene fe respeta la voluntad de Dios. Hoy, como en la antigüedad, por la fe los hijos de Dios alcanzan buen testimonio.

 

El versículo 3 es revelador de los alcances de los que tienen fe. La naturaleza de la fe nos permite asimilar cosas profundas que otros que no la tienen no entienden, pues entender es tener idea clara de las cosas. Entendemos (no solo sabemos), que Dios creó el universo tan solo con su palabra (Gn. 1:1). El dijo y fue hecho (Sal. 33:6-9). No lo dudamos. La mayoría de las personas, incluyendo a los científicos, están impedidos para entender que Dios creó el universo. Tuvieron que idear teorías (que no han pasado de serlo); una de ellas es la de “la gran explosión” que, según ellos dio origen al universo.

 

En el versículo 4 tenemos otro ejemplo de fe; la ofrenda de Abel fue agradable a Dios porque tuvo fe (había creído en Dios y por lo tanto le creía). Aquí se nos recuerda que el que tiene fe es justo (Ro. 5:4).

 

Otro grande ejemplo es el de Enoc, considerado un héroe de la fe, que fue traspuesto; Dios lo arrebató de la tierra, era un hombre singular que solo se deleitaba en Dios (Gn. 5:21-24, Jud. 14-15). La fe en Cristo Jesús nos impulsa a caminar con Dios.

 

Ninguna persona sin fe llegará al reino de los cielos. Ninguno será salvo sin fe. Solo verán a Dios los que crean en Cristo Jesús. El que tiene fe se ofrenda a sí mismo a Dios. Si no se predica con fe, es mejor no hacerlo. Las alabanzas con fe agradan a Dios. Leer la Biblia con fe agrada a Dios. Y aparte de todo esto, los de la fe recibirán galardón ¿qué más podemos pedir?