Ley y Libertad

Sermones

Ley y Libertad

7 de septiembre de 2008

 

Si libertad es hacer cada uno lo que quiera, entonces cada uno atentará en la libertad del otro y la consecuencia será el caos y en ese estado, lo que todos anhelarán es orden. Por eso, la libertad está asociada a la ley, para que podamos disfrutarla en un ambiente de orden.

 

Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;

porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.

Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos,

mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,

en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

Ro. 2:12-16

Ley.- Regla y norma constante e invariable de las cosas, nacida de la causa primera o de las cualidades y condiciones de las mismas.

 

Libertad.- 1. Facultad natural del hombre de obrar de una manera u otra o de no obrar; por lo que es responsable de sus actos. 2. Estado o condición de quien no es esclavo.

 

Toda la creación, que incluye a los cielos, los cielos de los cielos, los ángeles, el sol, la luna, las estrellas, los ríos, los mares y todas las cosas que existen, fueron hechas por Dios y le alaban continuamente; se mueven en base a leyes invariables hechas por Él:

 

Los hizo ser eternamente y para siempre;
Les puso ley que no será quebrantada.
Sal. 148:6

 

El cuerpo humano obedece en su interior, a leyes de su Creador. Cada uno de los órganos hace funciones precisas dadas por Dios:

 

Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado,
Y mi alma lo sabe muy bien.

No fue encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra.

Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas.
Salmo 139:13-16

 

Llama la atención que las leyes asociadas con la herencia, que son la base para la genética, que fueron descubiertas por Gregorio Mendel en 1865, pero reconocidas hasta 1900, es decir, hace apenas más de cien años, son mencionadas en el versículo 16 de este salmo, como un libro de instrucciones para la construcción del cuerpo y del carácter. El cuerpo humano cumple las leyes de Dios. Las enfermedades del cuerpo son consecuencia de los excesos del hombre, que atentan contra las leyes que se cumplen en su interior. Hasta las enfermedades de los animales son producto de los abusos del hombre en su libertad.

 

Esto nos enseña que cuando la libertad atenta contra las leyes, se constituye en libertinaje. El que viola la ley es un libertino. La verdadera libertad no transgrede las leyes.

 

El hombre sin Dios hace cosas buenas y cosas malas. Sin embargo, está conciente de lo que es malo conforme a las leyes a las cuales está sujeto como ciudadano. En cuanto a las cosas morales, a veces no tiene conciencia de lo que es bueno y hace cosas malas que considera buenas. Pero si muere, será juzgado como culpable de pecado (será condenado); no tendrá excusa de no creer en Dios, pues Dios se le manifestó en la creación (empezando con su propio cuerpo), con el propósito de que le buscara y al hallarle, creer en Él (Hch. 17:27).

 

El hombre por la libertad que tiene, es el único ser de la creación que transgrede las leyes de Dios. Dios ya lo había previsto y le puso límites que no podrá traspasar (Hch. 17:26)

 

La antigua Ley de Moisés, conocida también como la Ley de Dios, llevaba el mensaje de salvación por fe en Dios; era salvo no el que se sabía la Ley, sino el que la vivía con fe.

 

El equivalente para nosotros es que la palabra de Dios es ley para nosotros. El que cree en Dios lo hará recibiendo a Jesucristo y entonces entrará a un rango de verdadera ley y verdadera libertad.

 

Por lo tanto, ley y libertad no son contrarias sino codependientes y complementarias (una va con la otra):

 

Y andaré en libertad,
Porque busqué tus mandamientos.
Sal. 119:45

 

Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace. Sant. 1:25

 

No es lo mismo ser libre que ser libertino; éste último esta sin ley. El hombre de Dios muestra su Libertad obedeciendo a Dios; se conduce con congruencia. Esa es la verdadera libertad. Quién no tiene a Cristo Jesús aún no es libre. Cuando creemos en él, su ley está en nosotros, escrita en el corazón.

 

Hay cierta relatividad en cuanto lo que es bueno para uno y lo que es bueno para el otro (aunque ambos sean cristianos); eso no debe asustarnos, al contrario, en eso se ve el pleno ejercicio de la libertad de que gozamos y de la perfección y bondad de Dios que se nos permite y nos pide razonar.

 

Por lo tanto, la enseñanza de Dios para hoy, nos recuerda que:

 

· Ley, libertad y orden, tienen una estrecha relación.

· La principal ley es la palabra de Dios, la cual debemos tener en el corazón y en nuestras acciones.

· La persona que no se somete a la ley de Dios cree ser libre, pero no lo es.

El ser conocedores de la ley de Dios nos hace responsables de comportarnos como cristianos libres y ordenados, que dan testimonio de Dios.