La Segunda Venida de Jesucristo

Sermones

La Segunda venida de Jesucristo

Mat. 24: 27-44

9 de noviembre 2008

 

Debemos vivir cada día, como el día en que regresará Jesucristo; velando y orando, realizando todas las tareas que nos encargó y asumiendo las responsabilidades que nos dio, dando a él siempre la gloria y la honra.

 

 

27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.

28 Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo,  y las potencias de los cielos serán conmovidas.

30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo,  con poder y gran gloria.

31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

 

La segunda venida del Señor Jesucristo es un tema doctrinal para todo cristiano (y por lo tanto básico). Se enseña y se recuerda desde los inicios de la predicación del evangelio. No es tan importante saber la fecha de este regreso, sino saber que ocurrirá y estar siempre bien preparados.

 

Los primeros cristianos se referían a este acontecimiento, de diferentes maneras, están registrados cuatro términos utilizados para recordar la segunda venida del Señor (su retorno):

 

1. Parousía.- Palabra del griego. Se utilizaba para indicar la venida o visita de un personaje muy importante (como un rey o emperador). Utilizada en 1ª. Tes. 3:13 y 5:23

2. Epifaneia.- Habla de lo glorioso, majestuoso, sublime y fascinante que será la venida de Cristo otra vez. Se utiliza en 2ª. Tes. 2:8, 1ª.Tim. 6:14, 2ª.Tim. 4:1-8 y Tit. 2:13.

3. Maranatha.- “El Señor viene”, llegó a ser como un saludo y un lema para los primeros cristianos. La usaban para animarse en la adversidad (en el circo romano) unos a otros y para estimularse para vivir dignamente y estar preparados. Utilizada en 1ª. Co. 16:22.

Apocalipsis.- Hace hincapié en que la venida de Cristo es una revelación total y completa (segura). En el día de su venida lo sabremos todo. Utilizada en 2ª. Tes. 1:7, 1ª. Pe. 1:7, 13 y 4:13.

 

El pasaje de Mateo 24:27 al 44 nos da todas las bases principales doctrinales relacionadas con esta enseñanza.

 

El versículo 27 nos enseña que la venida del Señor será repentina y visible en todo el mundo (no en todo tiempo hay relámpagos), los vers. 37-39 dan el contexto:

 

37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

 

El vers. 28 nos recuerda que el tiempo de la salvación es desde que Jesús vino al mundo y hasta ahora, mientras no regrese, porque en su segunda venida vendrá para juicio, porque para esa ocasión el tiempo de la salvación habrá pasado. Por lo que, inmediatamente después de su venida vendrá el juicio o un juicio.

 

La secuencia iniciada en el vers. 27, termina en el 29. Nos muestra que al final de los tiempos, la tierra será destruida (Is. 13:10, Ez. 32:7, 2ª. Pe. 3:7, Ap. 6:12,13, Joel 2:31).

 

El vers. 30 nos amplía el panorama y el contexto del 27 (nos regresa a éste). La señal será clara y personal; ver al mismo Cristo descendiendo del cielo con poder y gran gloria, pues en su primera venida se presentó humilde y humano, pero en la siguiente se verá majestuoso, con poder infinito y cubierto de la gloria que sólo puede tener el mismo Dios. Todo ojo le verá (y los que le traspasaron, los cuales no son sólo los que le atravesaron con la lanza, sino los que le rechazaron a través de todos los tiempos). Muchos harán lamentación y querrán arrepentirse, pero ya no será el tiempo. Vendrá como se fue, sobre las nubes (Hch. 1:9-11). Mientras para los creyentes será la plenitud del gozo, para los incrédulos será un evento terrible.

 

Vers. 31. Inmediata o instantáneamente, ocurrirá el arrebatamiento de los creyentes (1ª.Tes. 4:13-18). Esto lo ilustran los vers. 40 y 41:

 

40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.

41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada.

 

Que es una ilustración fiel del arrebatamiento. Nosotros seremos de los que serán tomados (o desaparecidos repentinamente o levantados sorpresivamente, por cuanto hemos creído que Cristo Jesús es el único Señor y Salvador). Los que no crean en Él, serán dejados.

 

Los vers. 32 al 35 nos hablan de la importancia de ser observantes de los tiempos (no intérpretes), pues la palabra de Dios es fiel:

 

32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

 

Los vers. 36 y 42-44 nos muestran otra enseñanza básica sobre la segunda venida del Señor:

 

36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

 

42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

 

Nadie sabe el día ni la hora. El que diga que sabe, es mentiroso (y el padre de la mentira es el diablo). No debe el cristiano dejarse engañar. Lo que debemos hacer es velar y estar preparados (listos para partir, como los que celebraban la pascua). Para nosotros entonces, el regreso del Señor es inminente (puede ser ahora). Este es un mensaje para animarnos a ser pacientes, constantes, prudentes, fieles y cada vez más santos.