La pascua

Sermones

La pascua

5 de septiembre de 2010

 

Si Dios ha pasado por alto todas nuestras transgresiones desde el día en que creímos en su Hijo Jesucristo, ¿por qué hemos de alentar en nuestro corazón algo contra nuestro prójimo, sea quien fuere?

 

 

1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:

2 Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.

3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.

4 Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.

5 El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.

6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.

7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.

8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.

9 Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.

10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.

11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. Ex. 12:1-11

 

En el año 1440 a. C., después que el pueblo de Israel ha pasado cuatrocientos treinta años en Egipto, de los cuales los últimos han sido de esclavitud, por fin está a punto de salir de aquella nación. Dios ha enviado nueve plagas sobre Egipto para que el faraón deje salir a los israelitas (su pueblo escogido); las plagas ocurridas son: invasión de ranas, abundancia de piojos, moscas, plaga en el ganado, úlceras en las personas, granizo con fuego, langostas y tinieblas. Falta una plaga, la más difícil y definitiva (la muerte de los primogénitos de Egipto), pero antes de la última plaga, Dios instruye una celebración de la liberación de su pueblo del yugo de Egipto, ésta se llama “la pascua”. Pascua significa “pasar” o “pasar por alto”. El faraón es probablemente Amenofis II, de la dinastía XVIII.

 

Entonces habla Dios a Moisés y Aarón, para darles instrucciones acerca de esta celebración. Es una fecha tan importante que, a partir de la misma, se da origen al calendario judío actual, cuyo primer mes es Abib (también llamado Nisán), que coincide para nosotros con marzo o abril. Debía tomarse un cordero (que se apartaba desde el día diez del mes), es un animal cuando mucho de un año, hijo de una oveja o una cabra. El cordero sería escogido sin defecto, macho, precisamente de un año. Era para consumirse como familia. Un cordero es símbolo de sumisión y afecto. Dios considera muy importante a la familia y siempre pone una responsabilidad fuerte en el jefe de la misma y aquí le impone una actitud sacerdotal. Si el cordero representaba mucha comida, debían juntarse dos familias para consumirlo, para que nada quedase. El día catorce del mes se tomaba el cordero apartado desde el día diez que había estado cuidado y alimentado bien. Lo inmolarían todos los presentes en la reunión; evidentemente la inmolación representaba su muerte (un sacrificio). Este acto indicaba que se ofrecía la muerte del cordero en lugar de la del ofrendante, para que sus pecados fueren perdonados. El cordero inocente moría entre las dos tardes (el día iniciaba al ocultarse el sol).

 

Como en esta celebración la sangre significaba la vida, debían ponerla en el frente de la casa (en los postes y dinteles), era emblema de que allí se preservaría la vida (los primogénitos israelitas no morirían en la décima plaga).

 

En la pascua, asar al fuego la carne simbolizaba el justo juicio de Dios. Los panes sin levadura era un indicativo de que el acto debiera efectuarse en actitud de pureza (o santidad), pues la levadura representa adulteración (o el pecado). Por lo mismo, la celebración debía hacerse con limpia conciencia y humildad. Las hierbas amargas simbolizaban el sufrimiento que el pueblo había tenido en Egipto. No debía quedar algo de lo que se había ofrecido a Dios, porque nada de lo ofrecido a Dios debe desecharse.

 

La pascua se celebró por primera vez la última noche que los israelitas estuvieron en Egipto; terminando de comer la pascua, debían salir hacia el desierto (era su liberación). Debían estar ceñidos, es decir, vestidos, con las ropas de viaje y los aprestos necesarios para el camino, debían comer la pascua de pie y apresuradamente. Esta forma de celebración sería permanente (vers. 14); la dejaron de celebrar con víctima el año 70, cuando el templo de Jerusalén fue destruido. Cumpliendo ellos lo establecido por Dios, la muerte pasaría por alto sus casas y efectivamente salieron aquella noche de Egipto seiscientas mil personas a pie.

 

Lo que hemos leído son figuras o tipos o sombras de lo que habría de venir. Si ahora hiciéramos algún rito como los del Antiguo Testamento (incluyendo la pascua, que era el más importante), intrínsecamente no tendría ningún valor; es más, estaría mal si lo hiciéramos. Pero ahora tendrá valor que hagamos conforme a lo que Dios anunció y ya se cumplió. La pascua anunció el sacrificio de Cristo Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (1ª. Co. 5:7, Jn. 1:29). Aquella se ofrecía año con año, pero el Señor Jesús se ofreció una sola vez y para siempre por todo el mundo (Heb. 10:9, 10). Jesús deseó comer la última pascua con sus discípulos, pues los consideraba su familia, además, así anunciaba que Él mismo sustituía aquella pascua, por la celebración de la Cena que la noche de su sacrificio instituyó.

 

Para nosotros, nuestra salvación es el equivalente de la liberación que tuvieron los israelitas de aquel Egipto. Si los judíos cristianos no deben celebrar ya la pascua, mucho menos nosotros, que no somos judíos. Recordemos y siempre tengamos en la memoria que Jesús es el Cordero de Dios sin mancha. Celebremos nuestra liberación alabando siempre a Dios nuestro libertador.

 

 

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