Jesús predica en Galilea

Sermones

19 de enero de 2011

 

Todo aquel que ha creído en Jesucristo siente la imperiosa necesidad de hablar a otros de Él, pero lo hará primero con los de su casa. Si no siente esta necesidad, debe preguntarse qué está pasando.

 

35  Levantándose muy de mañana,  siendo aún muy oscuro,  salió y se fue a un lugar desierto,  y allí oraba.

36  Y le buscó Simón,  y los que con él estaban;

37  y hallándole,  le dijeron: Todos te buscan.

38  El les dijo: Vamos a los lugares vecinos,  para que predique también allí;  porque para esto he venido.

39  Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea,  y echaba fuera los demonios.

Mar. 1:35-39, pasajes  paralelos, Lc. 4:42-44 y Mt. 4:23

 

El profeta Isaías había anunciado que el principio del ministerio del Mesías sería en Galilea, conocida como la región de los gentiles (Is. 9:1, Mt. 4:12-17). Al principio del ministerio de Jesús, Juan el Bautista fue apresado (Mt. 4:12, Mr. 1:14,15) y Jesús se trasladó a Galilea y allí llamó a sus primeros 4 discípulos; todos pescadores (Mr. 1:16-20). En aquella región predicó en los días de reposo en las sinagogas, visitó la casa de Simón y allí sanó a su suegra y a muchas otras personas que se agolpaban a la puerta de esa casa. A Galilea llegaron muchas personas de otras naciones (entre ellas Siria), para ser sanadas (Mt. 4:24,25). Muchas enseñanzas dadas y muchos milagros fueron hechos por Él en Galilea. Su fama había crecido tanto, que la gente no quería que los dejara (Lc. 4:42).

 

Pero el Señor Jesús, a pesar de ser tan solicitado todo el día y de que seguramente terminaba agotado, no omitía la oración, sino que se apartaba para orar. Muchos grandes resultados vemos también si nos apartamos para orar a solas (a veces, para que sea a solas, debe hacerse muy temprano o muy avanzada la noche). El Señor estaba aparte y le buscaron aquellos primeros discípulos, no explicándose ellos tal vez por qué se apartaba si tanta gente le esta solicitando, así que fueron por Él. Irrumpieron donde Él estaba y le interrumpieron diciendo “todos te buscan”. Aquella multitud buscaba a Jesús, querían oírle, verle, ser sanados; querían que les ayudara en sus necesidades.

 

¡Cuánto quisiéramos oír hoy que todos buscan a Jesús!

¿Qué significa buscar a Jesús?

Es ir tras Él para tener un encuentro (para convertirse), para tener salvación. Desde esta respuesta, los que se han convertido ya no le buscan pues le han hallado.

Pero buscar a Jesús es también buscar sus enseñanzas, su ejemplo, tener una mayor comunión con Él. Desde esta respuesta, los creyentes siguen buscando a Jesús todos los días.

 

Si hoy no todos le buscan, nosotros busquémosle. ¡Cuánto anhelamos que se pueda oír que en cada casa todos buscan a Jesús!, ¡Qué maravilloso será saber que todos los asistentes a la iglesia buscan a Jesús! (o toda la colonia o la nación). Pero usted nunca deje de buscar a Jesús, pase lo que pase en la vida. Convivamos cada día más con Él. Algunas veces será necesario que nos apartemos para orar y buscar así su compañía.

 

A veces nosotros podemos ser instrumentos que Dios utiliza para llevar a otros a Jesús. Por eso Jesús incluye a sus discípulos y les dice “vamos”. Él no se niega y dice “para esto he venido”, pero se había apartado para orar, porque no menos importante que la predicación es la oración previa. Todo aquel que piensa predicar a veces se pregunta cómo empezar, pero la palabra de Dios nos enseña aquí que primero hay que orar, para que la predicación cumpla los propósitos de Dios. Ninguno debiera predicar si antes no ha orado a Dios por esa predicación. Pero si alguno interrumpe nuestra oración para que vayamos a predicar, hagámoslo. Jesús incluyó a sus discípulos; nosotros también estamos incluidos y ya nos ha dicho “vamos”, pues somos sus discípulos.

 

Tenemos el compromiso de predicar para que Dios rescate de las garras del enemigo a todos aquellos que crean que Jesús es el único Salvador. Ya fuimos incluidos algunos a predicar a multitudes o a unos pocos, ¿dónde están aquellos a los que ya hemos predicado, dónde los que oirán el mensaje por nosotros? Tal vez algunos de ellos ya los tenemos a la vista.

 

La oración es muy importante antes que cualquier cosa que vayamos a emprender; si algo que pensábamos hacer es incorrecto, la oración nos enseñará y seremos disuadidos de hacerlo obedeciendo el consejo del Espíritu Santo. Pongamos en oración cualquier cosa que queramos emprender en la obra de Dios. Pongámonos en oración si tenemos que hablar a otros del evangelio. Que la palabra se difunda en el corazón de los oyentes y de todos aquellos que conozcan nuestro testimonio.