Jesús es el Salvador

Sermones

Jesús es el Salvador

14 de diciembre 2008

 

Cada año nos congregamos para celebrar que Jesús vino al mundo para salvarnos del pecado, pero es necesario que cada día nos gocemos en esa salvación eterna, mostrando que hemos vuelto a nacer.

 

 

16 y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.

18 El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

19 José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre) JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:

23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,
Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

24 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.

25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.

Mat. 1:16-25

 

El Mesías fue anunciado suficientemente por los profetas de Dios, muchos siglos antes de su nacimiento (Isa. 7:14, 9:1-7, 11:1-5, 60:1-6, y otros). Se sabía en qué ciudad, Belén (Miq. 5:2), que sería conocido como nazareno, que predicaría ampliamente en Galilea. Se sabía de su nombre, Emanuel (Is. 7:14), de su misión y ministerio (Is. 61:1-3), de su muerte (Sal. 22:1-19).

 

Sin embargo, no se necesitaba ser muy docto para saber que vendría el Mesías, tal como Dios lo había prometido; bastaba tener un corazón limpio, aceptar las promesas del Dios vivo aun sin comprenderlas y vivir en esa esperanza.

 

De manera semejante, hoy sabemos que Jesús regresará y esto es suficiente para vivir en esa esperanza.

 

Los versículos anteriores a Mat. 1:16, muestran quién engendró a quién, pero en el versículo 16 no se dice que José haya engendrado a Jesús.

 

Versículo 17. Mateo descubre que hay períodos de tiempo semejantes entre las diferentes dispensaciones, algo que, a los considerados estudiosos o exegetas debía haber llamado la atención y puesto en estado de alerta, pues mientras, los fieles estaban en esperanza.

 

Algunos creyeron que el Mesías se tardaba o que ya no vendría, como algunos creen ahora que tarda su regreso. Pero en un tiempo y ocasión perfectas, Dios dispuso venir a este mundo a través de su Hijo Unigénito.

 

María era una muchacha que, conforme a la costumbre de esa cultura y ese tiempo, se encontraba comprometida (o desposada), pero no estaba casada, ni vivía con José. Como algo natural, María era virgen (Luc. 1:27), como debiera ser natural para todas las muchachas que no se han casado (también los muchachos). Lo que es natural, no es extraordinario.

 

Lo sobrenatural era que concibiera siendo virgen (que fuera fecundada). Eso solamente lo pudo hacer Dios una sola vez, por el poder del Espíritu Santo. Algo inexplicable para el humano en general, pero comprensible para los cristianos.

 

En cuanto se percató que María estaba embarazada, José creyó que ella había sido infiel y suponía que antes de casarse había fornicado con algún hombre. Como era un hombre bueno, quiso dejarla sin escándalos y para evitar verla lapidada, conforme a las leyes judías entonces en vigor.

 

José es avisado por el mensajero de Dios, que lo que en ella es engendrado del Espíritu Santo es. José no es el padre de Jesús; María (una mujer justa), no es la madre de Dios (como dicen algunos, lo cual es una aberración). Es el recipiente escogido por Dios para que en ese vientre naciese el Salvador. Aunque la gente de ese tiempo siempre pensaría en José como su padre y María como su madre.

 

De manera semejante, nosotros, los que hemos creído en Jesús, hemos nacido de nuevo, por la obra del Espíritu Santo (Jn. 3:3-6).

 

Jesús es el Salvador del mundo y en ningún otro hay salvación. En el tiempo propicio, Dios da este anuncio único en la historia de la humanidad. La mejor noticia para el mundo. La noticia más terrible para el enemigo de las almas. Un anuncio que debe seguirse difundiendo. El único Salvador al que deben acudir todas las personas de todas las razas, naciones y clases sociales, para recibirle como su Señor y así obtener la vida eterna y evitar padecer para siempre en el infierno (que es tan real como el cielo).

 

El advenimiento del Salvador tuvo un cumplimiento perfecto, como lo tendrá el de su regreso, en el cual no vendrá ya para salvar, sino para juzgar. Mientras Él no regrese (que puede ser hoy), es tiempo de aceptarle como Señor y Salvador. Ese es el más importante mensaje de la natividad; que los hombres y mujeres y los niños, crean que Jesús es el Salvador y le sigan. Las otras cosas que el comercio y los medios masivos difunden de la navidad, ninguna importancia tienen.

 

En este pasaje vemos que José, un hombre ejemplar, creyó y obedeció; recibió a su mujer.

 

El versículo 25 El único versículo que cambian algunas versiones de la Biblia católica (“no la conoció, hasta…”, significa que no tuvieron relaciones maritales sino después de que nació Jesús). Después que nació Jesús, María vivió con José como marido y mujer; ella pasó a ser  una honorable señora que tuvo otros hijos (Luc. 8:19-21, Mat. 12:46-50, 13:55-56, Mar. 3:31-35 y otros). Por eso dice la Biblia “hijo primogénito”, o sea, el primero de varios más.

 

· Se sabía que vendría el Mesías.

· Hoy sabemos que regresará como Juez.

· No se requiere ser muy estudiado.

· Se requiere creer y después obedecer.

· Jesús es el Único Salvador.

· Si alguno cree en El, será una nueva criatura por la obra del Espíritu Santo.

Este mensaje debe seguirse difundiendo.