Importancia del matrimonio

Sermones

Importancia del matrimonio

2 de mayo de 2010

 

Para los que son de Dios, la importancia del matrimonio no está en duda, lo que a veces está en duda es qué tan importante es para cada pareja la influencia de Dios en su matrimonio y qué tan importante es uno para con el otro.

 

 

18Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

19Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.

20Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.

21Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.

22Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.

23Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.

24Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

Gn. 2:18-24

 

Cuando decimos que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, nos estamos refiriendo evidentemente al varón y a la mujer (hembra), para esto, ver Gn. 1:27. Aunque claro, primero creó al varón, ese versículo nos enseña de que ambos son iguales ante Dios. El concepto de que son iguales en valor, no se ha entendido perfectamente ni siquiera en las naciones consideradas más avanzadas. Pero ambos son iguales ante Dios. La diferencia que existe entre varón y hembra no es de inferioridad; sino que está dada en gran parte por el orden divino de su creación. El hecho de que el hombre haya sido creado antes, le confiere responsabilidades que la mujer no tiene, porque el hombre precede a la mujer y la mujer procede del varón (y a la vez el varón procede de la mujer) 1ª. Co. 11:8-12. El varón debe atender primero toda necesidad o contingencia que se presente, este es un principio de orden divino.

 

Esa relación entre varón y hembra se aplica al matrimonio. Los que se casan deben tener bien comprendido esto; uno es el jefe de familia y la mujer es la ayuda idónea, pero ambos son iguales en valor entre ellos y delante de Dios. Como esto se vive sobre todo en el matrimonio; el casarse constituye una experiencia para vivirse y mientras más se comprenda esta relación por ambos, el matrimonio será mejor. Los que lo han entendido disfrutan el matrimonio y sienten gran felicidad en estar casados y echan por tierra muchos mitos que se han construido alrededor del mismo. De esta manera se pueden superar las dificultades que siempre se presentan. Mientras menos se comprenda esto, más se sufre en el matrimonio.

 

La mayoría de los varones no están preparados para estar solos; no es bueno y no es saludable que lo estén; habrá solo unos cuantos que sí puedan vivir así; como Pablo, pero son los menos. Por extensión, tampoco es bueno que la mujer esté sola, pero en términos generales está más capacitada para ello que el varón.

 

La principal virtud de una mujer específica para que se case con un varón específico, es que ella sea su ayuda idónea. La idoneidad de la mujer significa: suplencia, ayuda precisa, compañía, comprensión; es la otra parte del varón, porque es mejor dos que uno y hay mayor riqueza en la visión de dos que de uno.

 

Conforme a éste pasaje del Génesis, la forma como la mujer fue creada por Dios nos habla en sí de una interdependencia con el varón y de una igualdad. Dios suple así la necesidad del hombre y a ambos los presenta para que sepan que se necesitan.

 

La declaración de Adán en el sentido de que la mujer creada por Dios para que esté con él es hueso de sus huesos y carne de su carne, muestra que está maravillado; es como si dijese: “ella soy yo y yo soy ella” o “no estoy completo sin ella”.

 

A la vez, toda esta enseñanza esto nos recuerda, conforme a la enseñanza de las Escrituras, que la primer mujer, Eva, es el tipo de la iglesia como la esposa de Cristo (Jn. 3:28, 29, 2ª. Co. 11:2, Ef. 5:25-32, Ap. 19:7-8), pues todas Escrituras muestran a Cristo Jesús y el gran amor que tiene por su esposa (la iglesia).

 

Siguiendo este relato del Génesis, vemos en el versículo 24 la consecuencia de que Dios haya creado varón y hembra e implica la institución del matrimonio por Dios y para consumarlo es necesario que el hombre deje a su padre y a su madre, en obediencia a Dios y se una a la mujer que Dios ha preparado para él. Cuando alguno se casa, pone su firma en un contrato social de gran importancia también para las autoridades y leyes puestas por Dios, así, el hombre y la mujer establecen un compromiso delante de un juez, que no debe tener marcha atrás. Al momento del matrimonio no se habla de regresar con los padres como hijo o hija de familia (el matrimonio es para siempre). Para nada debe entenderse que los casados se olviden de sus padres (o que los padres no los ayuden), pero es muy importante que se entienda que nace una nueva familia (como Dios lo determinó).

 

A contracorriente de lo que ahora escuchamos a menudo, la Biblia nos muestra la importancia del matrimonio y encontramos en la misma, grandes ejemplos de su relevancia. Abraham se hacía acompañar de su esposa para las tareas que Dios le había encomendado. Isaac y Jacob inician su gestión importante una vez que se han casado. Moisés se casó antes de regresar a Egipto a cumplir su gran misión. El ministerio de Jesús inicia en una fiesta de bodas. Pedro el apóstol era casado y se hacía acompañar de su esposa en sus tareas (los demás apóstoles también). Nuestro arribo al cielo comenzará con una fiesta de bodas a la cual todos los que hemos aceptado a Jesucristo como nuestro único Señor y Salvador hemos sido ya invitados.

 

La igualdad de la pareja ante Dios nos enseña que en el matrimonio no existen títulos ni cargos que tengamos fuera de la casa, sino que, cuando ponemos un pie en la casa, sólo debemos contar con un jefe de familia y una ayuda idónea. Como el matrimonio es muy importante para Dios, también para nosotros lo es; Él es fiel, nosotros debemos serlo delante de Él y de nuestra pareja. En el matrimonio, ambos es uno..