Guardaos de la levadura

Sermones

23 de enero de 2011

 

Si hemos abrevado en la sabiduría de Dios, estamos preparados para discernir lo que es pecado y lo que no es; por lo tanto, no hay explicación válida para nosotros al caer en pecado.

 

14  Habían olvidado de traer pan,  y no tenían sino un pan consigo en la barca.

15  Y él les mandó,  diciendo: Mirad,  guardaos de la levadura de los fariseos,  y de la levadura de Herodes.

16  Y discutían entre sí,  diciendo: Es porque no trajimos pan.

17  Y entendiéndolo Jesús,  les dijo: ¿Qué discutís,  porque no tenéis pan?  ¿No entendéis ni comprendéis?  ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón?

18 ¿Teniendo ojos no veis,  y teniendo oídos no oís?  ¿Y no recordáis?

19  Cuando partí los cinco panes entre cinco mil,  ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis?  Y ellos dijeron: Doce.

20  Y cuando los siete panes entre cuatro mil,  ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis?  Y ellos dijeron: Siete.

21  Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?   Mar. 8:14-21 pasaje paralelo, Mat. 16:5-12

En los versículos previos (1-10), vemos el milagro de Jesús, cuando, teniendo compasión de la multitud que le seguía, les alimentó teniendo solo siete panes y unos cuantos peces, pero siendo ellos cuatro mil personas. Esto sucedió al oeste del Mar de Galilea y allí fueron a verlo algunos fariseos demandándole señal del cielo no para creer en Él, sino para tentarlo, pero Jesús no se sometió a sus caprichos y, con sus discípulos se subió a una barca y se fue a la otra orilla del mar (navegando de oeste a este). Aquel y otros milagros no eran suficientes  para los fariseos. La maldad de ellos era tan grande, que no les permitía ver lo que Dios estaba haciendo.

Juntando los relatos de Mar. 8:14 y Mat. 16:5, entendemos que al bajar de la barca es como se dan cuenta que solo traían en ésta un pan cuando ya se están disponiendo para comer. Pero unas horas antes habían tenido abundancia de pan y ahora solo tenían uno. Teniendo el único pan a la vista, el Señor Jesús aprovecha para darles esta enseñanza; que se guarden de la levadura de los fariseos y de la de Herodes, en Mat. 16:5 dice “de la levadura de los fariseos y de los saduceos”, lo cual no representa una contradicción, pues en Mateo se entiende que es la misma levadura la de fariseos y saduceos, mientras Marcos agrega la levadura de Herodes, tal vez porque su relato registra las vivencias de Pedro (ambos evangelios se complementan).

Así que, primeramente, ¿a qué se refiere Jesús con la levadura? La levadura es una sustancia que, mezclada con la masa del pan, provoca la fermentación. La levadura se obtiene de un hongo unicelular o de masa que se aparta hasta que se fermente (se agrie) y luego se agrega a la masa fresca para fermentarla y provocar el esponjamiento. Por la acción que desarrolla la levadura en la masa, la levadura representa en toda la Biblia el agente de corrupción, es decir, el pecado. Como contraparte, el pan sin levadura, representa la santidad debida a Dios (Gn. 19:3, Éx. 12:8, 55 y 29:2,23, Lv. 2:11, etc.) Así que leudar es adulterar, alterar, fingir, inflar y ostentar.

El pan tiene varios significados en la Biblia; representa el alimento cotidiano (el sustento que Dios da) (Gn. 14:18, Sal. 104:15, Mat. 6:11), representa el cuerpo de Jesús y al mismo Jesús (Mt. 26:26, Jn. 6:35) y también representa a la iglesia (1ª. Co. 10:17).

En Lev. 23:17, se habla de la institución entre los israelitas, de la fiesta de Pentecostés, la única que se celebraba con pan con levadura, porque la fiesta de Pentecostés es una figura de la fundación de la iglesia (Hch. 2) y, como sabemos, en toda iglesia local hay pecado, porque a ella deben ser llamados los pecadores para que se arrepientan. Sin embargo, entre los que ya han creído, no debe prevalecer el pecado, pues éstos al pecar contaminan a la iglesia y le causan mayores estragos que los incrédulos que asisten a ella.

No se trata de satanizar la levadura; aún los judíos consumían pan con levadura habitualmente, solo que recurrentemente Dios les recuerda la fechas que debían abstenerse del mismo. El pan con levadura es más apetecible que el que no tiene levadura; pero el efecto de la misma es lo que Jesús enseña como figura de las cosas pecaminosas, superficiales, frívolas y ficticias.

En cuanto a la levadura de los fariseos, el Señor Jesús dice en Lc. 12:1 que es la hipocresía. Es la pantomima y la farsa que hacían los fariseos presentándose como sabedores y hacedores de la palabra de Dios, como herederos de los conocimientos, los dictados, las leyes y los juicios de Dios. A causa de lo anterior, hoy en día la palabra fariseo es sinónimo de hipócrita y falso. Esta levadura representa también su doctrina perniciosa (Mat. 16:12).

Cuando el Señor habla de la levadura de Herodes, se refiere a Antipas (4 a.C.–39 d.C.), hijo de Herodes el Grande; Antipas era un gobernante marrullero que hizo decapitar a Juan el Bautista porque él lo acusó de abusar de su poder para apropiarse de la esposa de su hermano Felipe (Luc. 3:18). Por sus características, fue llamado “zorra” por Jesús (Lc. 13:32). Este Herodes había constituido con los que le seguían un partido político conocido como el de los herodianos, los cuales se sometían totalmente al poder romano, a diferencia del partido de los fariseos, pero ambos veían en el evangelio y la persona de Jesús un peligro; al final ambos partidos se unieron al oponerse a la obra de Cristo (Mr. 12:13, Lc. 12:20). Por lo tanto, la levadura de Herodes reside en la oposición a la obra de Cristo Jesús.

Para nosotros, es un llamado de Dios a abstenernos de todo tipo de levadura (pecado): negocios sucios, mentira, odios, malas palabras, de todo tipo de contaminación, cuidando también de no caer en doctrinas corruptas, pues andar en falsa doctrina no solo es estar equivocado, sino que es andar en pecado.

Por otra parte, cuidemos que nunca nuestro Señor nos encuentre oponiéndonos a su obra, pues esto traería grandes estragos a nuestra vida. Se requiere sabiduría de lo alto.

La iglesia representa el pan que alimenta a muchos con la palabra de Dios, un pan cuyas partículas deben estar todas integradas (sin levadura). Trabajemos en armonía y paz en el servicio al Señor, esperando así su regreso.