La Gran Tribulación

Sermones

La gran tribulación

2 de  noviembre de 2008

 

Es importante que los hijos de Dios estemos siempre apercibidos que en el camino del Señor hay paz, pero a veces también aflicción. Pero haya paz o aflicción, éstas siempre estarán acompañadas del gozo de la salvación.

 

 

Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel

 (el que lee, entienda),

entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa;

y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.

Mas !ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!

Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;

porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis.

Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.

Ya os lo he dicho antes.

Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.

Mat. 24:15-26

 

No es creíble que exista alguna persona sana que desee tener aflicción, pero todos sabemos que ésta no se descarta. La Biblia enseña sobre los tiempos de tribulación a los que todos estamos expuestos, pero aparte nos presenta como un hecho una etapa o era que se llama “la Gran Tribulación”, la cual no debemos confundir solo con “tribulación”.

 

A la Gran Tribulación algunos le atribuyen un período de siete años (los cuales no debemos tomar necesariamente de manera literal, pues es una palabra profética). Será un sufrimiento que no tiene comparación con otros padecimientos que hayan ocurrido (Mat. 24:21, Ap. 7:14).

 

Algunos teólogos creen que los hijos de Dios no pasarán por la Gran Tribulación, pues serán arrebatados antes por Cristo. Otros piensan que la Gran Tribulación está ocurriendo ya. Nadie lo sabe bien, de lo que estamos seguros es de que es cierta y que el Señor Jesucristo puede regresar en cualquier momento. Por lo tanto, es necesario que estudiemos esta palabra.

 

El versículo 15 habla de la profanación del templo y el altar de Dios. Ofrecer en el altar ofrendas abominables (Dn. 9:24-27, 11:31 y 12:11). Esto ha tenido un cumplimiento parcial en 168 a.C., cuando Antíoco Epífanes ofreció en el altar del templo de Jerusalén. En su cumplimiento futuro, en la segunda mitad de la semana setenta mencionada por Daniel, el Anticristo se sienta en el Santuario de Dios, como Dios (2ª. Tes. 2:4). Por lo pronto, en el lugar del templo se haya la mezquita de Omar.

 

Algunos pensarán que este pasaje (Mat. 24:15-26),  habla de la segunda mitad de la Gran Tribulación.

 

Los discípulos de Jesús en Judea, podían ser presa fácil de los enemigos de la cruz en este periodo, si les tocaba vivirlo. Es necesario huir a los montes, literalmente huir de la maldad. No estamos para hacer la guerra al enemigo de las almas, pues el Señor no nos mandó a ello, sino a resistirle.

 

En la Gran Tribulación no habrá tiempo para las cosas materiales, pues perderán  su propósito; abrigarse o aun comer pasarán a segundo término. Pero esto ya lo han padecido desde ahora algunas personas.

 

El que esté fuera de su casa, es mejor que no regrese. La huida será más difícil para unos que para otros, como la madre que cuida a sus pequeños. La crudeza del invierno y el día de reposo por las restricciones del mismo, harán más difícil la partida.

 

Todo esto se está hablando en un contexto de Gran Tribulación. ¿Cuándo inicia?, ¿ya estamos en ella? ¿no pasaremos por ella? No sabemos, solo sabemos que debemos velar y orar.

 

Para responder en parte estas preguntas, los teólogos (que tampoco saben), han considerado fundamentalmente cuatro posturas respecto a la gran tribulación:

 

a) Postribulacionismo. La iglesia pasa a través de la Gran Tribulación. El arrebatamiento, al final de la tribulación (Dn. 12:1-3, 13, Ap. 20:4, 1ª. Tes. 4:13-16. Esta doctrina se opone a la inminencia del regreso del Señor, cuya base bíblica es Jn. 14: 2-3, 1ª Co. 1:7, Fil. 3: 20-21, 1ª. Tes. 1: 9-10 y muchas más.

 

b) Midtribulacionismo. La iglesia es arrebatada a la mitad de la Tribulación. Se considera que el arrebatamiento está marcado en Ap. 11: 12, 15. La última trompeta de 1ª. Co. 15:52 es la misma que la séptima trompeta de Ap. 11:15, que suena en medio de la Tribulación.

 

c) Arrebatamiento parcial. Solo los cristianos fieles serán arrebatados antes de la tribulación, los tibios serán dejados en la tribulación. Esta postura no es sostenible, porque la promesa del arrebatamiento es para todos los creyentes (1ª. Co. 15:51-54, 1ª. Tes. 1:9-10, 2:19, 4:13-18, 5:4-11 y Ap. 22:12). Da la impresión también, que la Gran Tribulación es una segunda oportunidad para muchos, bajo condiciones extremas (Arrepentimiento Parcial).

 

d) Pretribulacionismo. La iglesia será arrebatada antes de la Gran Tribulación. Coincide con la doctrina de la inminencia del regreso del Señor (ver textos arriba) y 1ª. Co. 15:51-52, Fil. 3:20, Col. 3:4, 1ª.Tim. 6:14, Ti. 2:13, Stg. 5:8, 1ª. Pe. 3:3-4 y Ap. 3:3. En tales textos también se enseña que Dios librará a la iglesia de la ira venidera. A la iglesia le han sido prometidas por Dios tribulaciones diversas, pero no la Gran Tribulación.

 

Esta última postura nos suena más aceptable, pues coincide con la inminencia del regreso del Señor, que es una actitud positiva de todo cristiano, pero todo esto debe tomarse con reservas, pues a ciencia cierta no sabemos; porque por ejemplo, en Ap. 7: 9,14, se habla de los que han salido de la Gran Tribulación, los cuales son “de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas”. La mejor postura a todo lo anterior es afirmar que Dios no nos reveló esto y que estamos conformes de ello, pues en cambio, lo relacionado a la salvación está perfectamente claro y es lo que necesitábamos saber en su totalidad.

 

También sabemos que debemos ser vigilantes para no dejarnos engañar. Preparados para soportar. Listos para partir con el Señor. Nuestra mirada puesta en autor de la fe (Heb. 12:1-3).

 

Ya los hombres fueron confundidos en tiempo de Nimrod, los días acortados en tiempos de Noé y desaparecidas las ciudades de Sodoma y Gomora. La degeneración que existe en la sociedad no nos debe provocar atracción, sino preocupación y tristeza.

 

Pero no será posible engañar a los escogidos. Si los engañadores que fingen milagros y maravillas atraen a muchos insensatos, ¿qué será cuando por el poder del diablo verdaderamente los hagan?

 

Esto es una advertencia de Jesús a sus discípulos y a nosotros. Tengamos cuidado en no salir a buscar a los engañadores, los cuales se distinguen por su sutileza, por el uso excesivo de la prepotencia, del amedrentamiento, de la vanidad, del autoritarismo y del dinero.

 

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. 1ª. Cor. 15:57,58