El Salvador Llegó al Mundo

Sermones

El Salvador Llegó al Mundo

21 de diciembre 2008

 

Sabemos que el Hijo de Dios vino a este mundo para salvarlo, porque ha venido al corazón y a la vida de todos los que han creído en Él, los cuales han vuelto a nacer. El nacimiento del Salvador se ve en las vidas transformadas.

 

1 Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.

2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.

3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.

4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;

5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.

6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.

7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Luc. 2:1-7

 

Cuando hablamos del nacimiento y ministerio de Jesús, estamos hablando de hechos históricos comprobados, basta leer las referencias a Jesús y al cristianismo en los historiadores Flavio Josefo (judío), Cayo Suetonio Tranquilo, Cornelio Tácito y Plinio el Joven (romanos), así como diversos hallazgos arqueológicos.

 

Pero más que la historia, nos llama poderosamente la atención que Dios haya pensado en nosotros, haciendo diversas maravillas para presentar a su Hijo Unigénito en este mundo, todo lo cual lo encontramos escrito en los evangelios, que son la palabra de Dios y son historia veraz.

 

Los sucesos relacionados con el nacimiento de Jesús, son hechos sobrenaturales y extraordinarios; divinos, no comunes, celestiales, porque narran que Dios vino a esta tierra tomando la forma de un hombre común (como nosotros).

 

A los que no creen esto, es el Espíritu Santo de Dios quien les convencerá a través de su palabra y los hará nacer de nuevo.

 

Lucas quien investigó cuidadosamente los hechos antes de escribir el evangelio, es quien recurre más a la historia, para ubicar estos acontecimientos en su contexto (en un tiempo perfectamente definido).

 

 

Cuando a Dionisio el Exiguo (470-544), un monje matemático y astrónomo, le fue encomendado investigar la fecha del nacimiento de Jesús, calculó que Herodes había muerto en 754 de la fundación de Roma, luego dedujo que Jesús había nacido aproximadamente en 752 o 753. Así fijo el calendario actual.

Con los últimos descubrimientos se corrobora lo que se sabía desde hace mucho, que Dionisio tuvo un error de cuando menos 4 años.

 

Por este error, algunos dicen que Herodes murió antes de que Jesús naciera y entonces afirman que es imposible que haya mandado a matar a los niños (revista “Milenio” editada en México, del 15 de diciembre de 2008).

 

En abril de 2007 se descubrió la tumba de Herodes el Grande, aquel que mandó matar a los niños de Belén y sus alrededores. Antes, ya se había encontrado una piedra que narra el año de la muerte de Herodes (750 desde la fundación de Roma).

 

Todo coincide, el error de Dionisio se reconoce desde hace siglos, de tal manera que, si tomamos la fecha revisada desde el nacimiento de Jesús hasta ahora, estamos en el año 2012 (mínimo). Por lo tanto, ya falló lo que algunos conocen como “la profecía de los mayas” y otras culturas, que afirman la destrucción del mundo en 2012.

 

Las profecías de Dios son las que son seguras. Dios envió al Salvador a este mundo, exactamente como lo profetizó a través de Isaías y Miqueas. También tenemos la profecía de Dios de que Jesús regresará al mundo para juzgarlo, y esto es seguro.

 

Está registrado en la historia que, cuando Judea fue incorporada al imperio romano, Cirenio hizo un empadronamiento que fue mal recibido por los judíos y dio ocasión para la sublevación de Judas Galileo, al cual alude Gamaliel en Hechos 5:37 y Josefo en Antigüedades de los Judíos XVIII. 1). Lucas tomó este hecho como referencia histórica.

 

Así que, más que hechos históricos, son maravillas hechas por Dios, de las cuales hubo muchos testigos y nosotros mismos, los que hemos creído en Cristo Jesús somos constituidos en testigos espirituales en los cuales ha operado el nacimiento del Salvador.

 

El versículo 7 nos enseña que María dio a luz al primero de sus hijos, Jesús, que había sido depositado en su vientre por el Espíritu Santo de Dios.

 

Pero el Hijo de Dios no encontró una habitación cómoda ni incómoda en el mesón (no tuvo alojamiento) y María dio a luz en un establo. Humanamente hablando, sabemos que Jesús era descendiente del Rey David, al que Dios había llamado de entre las majadas de las ovejas (Sal. 78:70 y ahora Dios puso a su Hijo al nacer, en medio de las majadas de los animales de un establo. Esta es la forma en que Dios quiso traer a este mundo a su Hijo Unigénito.

 

Este es el hecho que ha cambiado la historia del mundo, que ha conmovido a los astros, que ha transformado la vida de millones de personas que ahora están seguras que no irán al infierno.

 

· Es necesario que las personas vivan un hecho sobrenatural, que vuelvan a nacer, por el poder  del Espíritu Santo, recibiendo a Jesús en su corazón.

· Este será un hecho que rebase y trastoque la historia de su vida.

· Necesitamos todos tener una vida espiritual en Jesús, para que sea Él el impulsor de nuestra vida, el único a quien debemos adorar, pues es el mismo Dios. Que en todo lo que planeemos y hagamos esté Él presente.

El Salvador llegó a este mundo en el tiempo preciso y regresará como Juez también en el tiempo que anhelamos los que hemos creído en Él.