El Mesías Profetizado

Sermones

El Mesías Profetizado

7 de diciembre 2008

 

El mundo corrupto e idólatra se había olvidado de su Creador e iba rumbo a la condenación eterna. Dios proveyó, de un tronco olvidado y casi muerto, que naciese una vara que haría florecer nuevamente la esperanza para el mundo, para que tuviese salvación eterna.

 

 

1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.

2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;

4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.

5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura. Is. 11:1-5

 

A Isaías, que vivió entre 758 y 700 a. C., se le conoce como el profeta mesiánico por excelencia, o como el evangelista del Antiguo Testamento. Isaías significa “Jehová ha salvado”.

 

Para los antiguos judíos y para los escribas y fariseos del tiempo de Jesús así como para los judíos de hoy, estas profecías mesiánicas se referían al rey Ezequias (contemporáneo de Isaías) o cuando más a Josías (un rey posterior de Judá). Pero ninguno de estos reinos tuvo las características que describe Isaías.  Algunos judíos se quedaron pensando en un Mesías futuro, pero cuando vino Jesús, no le recibieron (por eso se dice que Jn. 1:11 es el versículo más triste de la Biblia). Actualmente hay muchos (no solo judíos), que no tienen interés en saber de este Mesías que ya vino. Algunos que han conocido de la Palabra, actúan como si no hubiese venido y como si no fuese a regresar.

 

Este es un pasaje que habla del Mesías, de su reinado y su segunda venida. También confirma lo profetizado tocante al reino futuro de la genealogía de David (1°. Sam. 17:13-14, 2ª. Sam. 7:13).

 

La palabra tronco, mencionada en el versículo 1, viene de trunco, tronchado. También se define como un tallo fuerte y macizo de los árboles y arbustos. Con el tiempo (después de Isaías), el árbol que representa el reino establecido por Dios en David, quedaría trunco, próximo a morir (en el cautiverio de Babilonia). Pero aquí se dice que de dicho tronco o tocón brota una vara (verde), que indica que el Mesías prometido por Dios a través de los profetas (en este caso de Isaías), vendrá del tronco o árbol de David (pues Isaí era padre de David).

 

De manera semejante, un vástago es un renuevo o ramo tierno que brota del árbol o de otra planta. También se define como una persona que desciende de otra. Es muy interesante el término vástago en este pasaje. Se puede entender también que ese vástago (que da fruto, como dice la Biblia Peshita), es la misma vara que se alimenta desde la raíz. Aquí, el Mesías recibe el nombre original de néser (en este pasaje). Es un retoño o vara de la familia real que ha sido privado de su gloria y reducido a la humildad de su primer origen. Existe una semejanza en el término néser y Nazaret. Aunque el significado de Nazaret es protectora o guardíana, tienen ambas palabras una analogía de sonido. La analogía también se ve en la poca reputación que tenía esta ciudad y sus habitantes (Mat. 26: 71). El término “nazareno”, era de menosprecio (Hch. 24:5 y Jn. 1:45,46). Mateo ve el cumplimiento de la profecía de Isaías en la intervención providencial que indicaba a los padres de Jesús que debían instalarse en Nazaret (Mat. 2:23).

 

El Mesías, el Salvador del mundo, estaba asignado a nacer en pueblo humilde, Belén (Miq. 5:2, Luc. 2:14); la profecía de Miqueas llevó a Herodes a masacrar a los niños en Belén y sus alrededores (Mat. 2:16,18). Jesús nació en lugar humilde; un establo, creció en ciudad de mala fama, Nazaret y predicó principalmente en una región despreciable para los judíos, porque allí abundaban los gentiles.

 

Relacionado con este versículo 1, encontramos otra descripción del Salvador, la cual lo presenta como el León de la tribu de Judá (que amerita un estudio por separado), la raíz de David (que aquí se comenta) y la estrella resplandeciente de la mañana, conforme a Ap. 5:5 y 22:16.

 

Esta profecía de Isaías 11, enseña que el Mesías habría de ser también profeta. Reposará para siempre en Ël, el Espíritu de Dios en plenitud (Luc 4:18, Mat. 28:18). Siempre dio muestra de ello y a veces visible, como en el caso de su bautismo y del día de la transfiguración. El reino del Mesías no vendría por un reino majestuoso, sino por el Espíritu de Jehová.

 

Sabiduría e inteligencia. Verá como un sabio y entenderá lo que ve. También verá lo que ningún ojo ve y escuchará los pensamientos de otros. Vivirá de acuerdo a la voluntad de Dios. Su infinita y perfecta sabiduría y su gran inteligencia, aunado a su bondad, permitirán que otorgue los consejos perfectos. Manifestando el poder de Dios en todas las señales y maravillas que hará.

 

Para nosotros, el conocimiento supremo no es solo saber de Dios, sino conocer a Dios, habiéndonos encontrado con Él. Jesús es nuestro ejemplo a seguir (sólo Él), pues siendo el Redentor, se comprende en esta profecía que tendría temor, reverencia y respeto ante la presencia de Dios.

 

Así enseñará a otros (sus discípulos). No juzgará por lo que vea ni se guiará por lo que oiga. Será justo en su reino, predicará la igualdad, dará paz y tranquilidad. Será gobernante justo, guardián de los pobres.

 

El impío perecerá por la palabra del Mesías (con la vara de su boca, Ap. 19:15). Librará a los necesitados, los pobres, los débiles los enfermos, los oprimidos, los presos, las mujeres maltratadas y a los pecadores en general.

 

La justicia del Mesías Rey verá en la preocupación por la ética social (Is. 9:7, 16:5, 32:1,18, Jer. 23:5; Ez. 34:16, Ef. 6:13-17). Estar en su reino es semejante a estar en el paraíso restaurado y ser cada uno de los súbditos como un nuevo Adán (Is. 32:17, Ez. 34:25).

 

· ¿Cuántas cosas debemos imitar del Mesías (de Jesús), que ya vino?

· ¿En cuáles características de Él estamos lejos de imitarle?

· Necesitamos ser como Él, llenos del Espíritu Santo, inteligentes, buenos consejeros, usando de su poder para honrarle, conocedores de las Escrituras, reverentes ante Dios, entendidos, diligentes, no juzgadores, no como los que se dejan llevar por consejas, comprometidos con los más necesitados y siempre justos.

Pidamos a Dios nos ayude a ser cada día más semejantes a Cristo Jesús.