No Contaminarse

Sermones

No Contaminarse

26 de octubre de 2008

 

Dios quiere que mientras más conozcamos de Él, menos nos contaminemos del mundo, pues si cumplimos con esto, no caeremos ni haremos tropezar a otros por quienes Jesús se sacrificó en la cruz.

 

 

En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica.

si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.

Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él.

Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios.

Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores),

para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.

Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos.

Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.

Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos?

Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió.

De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis.

Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano. 1ª. Cor. 8:1-13

 

En ocasiones nos encontraremos con algunos cristianos que se sienten más allá del bien y del mal y hacen cosas propias de los que no conocen a Cristo Jesús, tales como fumar, beber licor, bailar, decir malas palabras, etc. y se justifican diciendo que Dios no se fija en eso (¿quién les dijo que no se fija?). Se sabe que son cristianos porque ellos lo dicen. Tergiversan la ley de la libertad, que es el evangelio.

 

Pero permanecer en el evangelio puro es abstenerse de todo tipo de contaminación no por instrucción humana, sino por enseñanza divina.

 

El evangelio no ha cambiado; sus preceptos están vigentes siempre; debemos vivir de acuerdo a sus enseñanzas. Somos todos los creyentes, maestros potenciales de otros creyentes que procurarán aprender de nosotros acerca de cómo enfrentar algunas circunstancias de la vida. Entonces es necesario ser ejemplares en todo, primeramente para agradar a Dios y después para no agraviar a nuestro prójimo y en especial a nuestro hermano en la fe. Nos es imprescindible tomar las mejores decisiones en cualquier circunstancia.

 

El resultado de una decisión que tomemos donde otros sean testigos, se verá afectado por lo que en nuestro interior haya intervenido en la decisión, sea conocimiento, beneficio o amor hacia otros, o una mezcla de dos o los tres.

 

Por eso a veces libramos una disyuntiva al tomar una decisión. Esa disyuntiva provoca una reflexión acerca de que es lo más conveniente para tener el mejor resultado. Eso ocurre si es que pensamos las cosas; habrá algunos que hablan sin pensar o piensan en voz alta y otros que piensan demasiado sin tomar decisiones.

 

En términos generales, cada uno sabe lo que debe hacer, pero a veces hacemos lo que no queremos hacer o hacemos lo que no debemos hacer; en ocasiones nos hemos dejado llevar por la satisfacción personal, sobre todo en cosas que hemos llegado a considerar como “simples”. Por ejemplo, la comida es algo de lo más natural y cotidiano, pero esas cosas recurrentes son muy importantes y a veces pueden ser causa de mal ejemplo nuestro, si no tenemos cuidado en ello.

 

¿Cuál es el conocimiento que tenemos acerca de lo que se sacrifica u ofrenda a los ídolos o a los muertos? Todos lo sabemos; que a Dios no le agrada que nos contaminemos con ello. Como amamos a Dios y al prójimo, no lo comamos, así de simple e importante.

¿Qué es un ídolo?, es una estatua, una imagen o un objeto inanimado al que le rinden culto los insensatos, dice el Salmo 115:4-8:

Los ídolos de ellos son plata y oro,
Obra de manos de hombres.

Tienen boca, mas no hablan;
Tienen ojos, mas no ven;

Orejas tienen, mas no oyen;
Tienen narices, mas no huelen;

Manos tienen, mas no palpan;
Tienen pies, mas no andan;
No hablan con su garganta.

Semejantes a ellos son los que los hacen,
Y cualquiera que confía en ellos.

 

Por extensión de que un ídolo nada puede hacer por los demás, también en estos tiempos tenemos a ídolos humanos vivos. Algunos tienen como ídolo a un muerto. Un ídolo no necesariamente es alguien popular, las personas a veces tienen un ídolo familiar o cercano, vivo o muerto.

 

A través del conocimiento formal, diremos que un ídolo nada es (no es Dios). Luego entonces, lo que a ellos se sacrifica, a ninguno se sacrifica. Es lógica elemental. Además la mayoría de la gente ya sabe que hay un solo Dios (aunque no por eso son salvos, porque no le dan la gloria a Él).

 

Pero el conocimiento profundo y sabio que está en el creyente, rebasa cualquier lógica y conocimiento formal: sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

 

Si tenemos un Señor, a Él solo debemos dar honra y gloria y a nadie más. Es además un Dios celoso con el cual tenemos comunión y al que no debemos agraviar, al único que debemos agradar.

 

Los que no están firmes en lo anterior les da lo mismo el comer lo sacrificado a los ídolos, por que usan solo el conocimiento formal (“nada pasa”) y no el amor que deben profesar a Dios y al prójimo.

 

Este es su razonamiento y aparentemente no está mal, pero no es suficiente.

 

El ejercicio de la libertad usado así, ha sido tropezadero para muchos también en otras áreas y actividades, pues razonan diciendo: ¿qué tiene de malo?

 

Si esto hace el que se supone que conoce, ¿qué hará el que no conoce?, ¿te tomará como ejemplo?, ¿dirá que tú le enseñaste?

 

Esto es muy grave, pues otro, a causa de este comportamiento tuyo, se puede perder (y el Señor Jesús murió por todos, como dice en Jn. 3:16).

 

Afectar a otros hermanos más débiles es pecar contra Cristo (y no lo queremos hacer).

 

Por lo tanto, si de veras razonamos, no debemos comer lo sacrificado u ofrendado a los ídolos o a los muertos y en ninguna otra forma debo ser tropezadero a otros.

 

· El amor a los demás es un incentivo para tomar buenas decisiones y así no afectarles.

· El no contaminarnos está vigente; aunque el ídolo nada es, ese culto nos contamina 2ª. Pe. 2:20-22

· El cuidar el testimonio esta vigente.

· El evangelio no ha cambiado, es necesario permanecer en la pureza del mismo.

Nada tenemos prohibido, pero los deseos de Dios son ley para nosotros.