Los dones espirituales

Sermones

Los dones espirituales

3 de octubre de 2010

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               Cuando Dios llama a alguno a un ministerio, es porque le ha dado los dones que necesita para su desempeño, pero el que es llamado necesita tener una buena actitud hacia el servicio y un gran interés en conocer más de Dios.

 

                                                                                              

1No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.

2Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.

3Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.

4Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

5Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

6Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

7Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

8Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

9a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

10A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

11Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. 1a. Co. 12:1-11

 

Como dice el versículo 1, efectivamente, debemos hacer nuestro este deseo del apóstol Pablo; pues los que ignoran lo relacionado a los dones espirituales, enseñan cosas erradas y peligrosas que distorsionan lo que dice la Palabra. Repasemos lo que son los dones espirituales. Debemos distinguir entre don y don espiritual (ambos vienen de Dios). En primer lugar don es una dádiva, presente o regalo. También, don es un bien natural o sobrenatural que el cristiano recibe de Dios, a la vez es una gracia especial o habilidad para hacer algo (Stg. 1:17). Los dones son para todos (Sal. 68:18 y Ef. 4:8); es decir, todo hombre (creyente o no), que tiene la habilidad para hacer algo es un don de Dios. Algún cristiano inventó un día que los dones se constituyen como tales el día que creímos y que antes de creer eran talentos; esta enseñanza así se ha extendido,  pero no tiene base bíblica (véanse las citas anteriores). Son dones o regalos de Dios las habilidades que todo hombre tiene desde que nace, tales como tener buena voz para el canto, facilidad para aprender música, para hacer poesía, pintar, presidir, tejer, etc. Podemos decir, por otra parte, que los dones espirituales son aquellos que se destinan a servir a Dios. Ya como cristianos, el don más importante que tenemos es la salvación en Cristo Jesús y Él mismo es un don para nosotros (2ª. Co. 9:15).

 

Ahora bien, los dones espirituales de este capítulo, fueron de carácter temporal, pues estaban asociados a las señales temporales que ya hemos visto, provenientes de la manifestación del Espíritu de Dios con el propósito de mostrar que los apóstoles y su mensaje cumplían auténticamente los planes de Dios para revelar su palabra. Las señales temporales (de la era apostólica), son las que aparecen en Marcos 16:17,18 y otros pasajes. 1ª. Co. 13:8 nos habla de de su término próximo, y 1ª. Co. 14 habla en un tiempo de transición (de vigencia y no vigencia), de dichos dones. Ya no están vigentes, por eso no los tenemos, pero en ninguna congregación los tienen, aunque lo digan (la palabra de Dios es fiel). Los que sí están vigentes son los engañadores ya anunciados por el Señor y sus apóstoles.

 

Estos dones los obtenían solo los creyentes y significaban una capacitación directa de Dios a través de su Espíritu, para provecho de la iglesia. Como eran dones espectaculares, algunos que no los tenían los anhelaban o los envidiaban y algunos comenzaron a engañar a otros, haciendo como si los tuvieran. Otros se concentraron en la experiencia del don, en lugar de ver su mensaje para la iglesia y la doctrina. Realmente los que los tenían, eran personas espirituales (de buen testimonio); se entiende que algunas iglesias competían para ver quien tenía más dones espirituales entre sus congregantes. Había muchos engañadores (sobre todo en Corinto), pero Pablo da una clave muy importante para detectarlos; algunos que decían tener estos dones, no hablaban bien de Jesús (como ahora); luego entonces, no eran de parte de Dios, pues Jesús es Señor, solo de los que han creído.

 

Cuando alguno llega a creer que ciertas personas tienen los dones que aparecen en este capítulo y luego constata que no es así, llega a tener un alto grado de frustración y es, en todo caso una desviación que el enemigo de las almas le ha puesto en su camino. Por eso es necesario saber (no ignorar) acerca de estos dones en éste y otros pasajes, para que no nos engañen. Estos dones fueron el cumplimiento de lo dicho por los profetas y por el Señor Jesucristo; eran un motor para el conocimiento y extendimiento del evangelio.

 

Hoy podemos llamar dones espirituales a los exclusivos del servicio de la iglesia, para distinguirlos de los que tienen otras personas que no los utilizan para servir a Dios. Son regalos del Espíritu Santo de Dios. Para servir a Dios, el primer requisito es tener el don; todo cristiano tiene cuando menos uno. Los dones vigentes, son los de Rom. 12:6-8 (aunque en ese pasaje no se les denomina “espirituales”), léalos y observe que están presentes en toda iglesia local.

 

Después de los dones, el siguiente escalón son los ministerios, los cuales son encargos de Dios que se ejercen precisamente con los dones que Él da en la iglesia.

 

Lo tercero son las operaciones, que son las acciones que hace Dios a través de aquellos que ha llamado y capacitado.

 

No es suficiente tener el don para ocupar un ministerio, es importante buscar los conocimientos necesarios para trabajar y hacerlo bien, con una actitud correcta y todos los servidores alrededor del único que hace todas las cosas posibles; Dios.

 

Ningún don es para beneficio personal; el provecho del que se habla en el versículo 7, es para la iglesia. Los dones espirituales temporales de los que estamos hablando están registrados en los versículos 8-10 y son los siguientes:

 

Sabiduría.- Habilidad para tomar las mejores decisiones al comprender la palabra de Dios y sobre todo, la voluntad de Dios respecto a algo.

Palabra de ciencia.- Tener el conocimiento o la revelación de lo que está pasando con una persona o grupo de personas en alguna circunstancia individual o de grupo.

Fe (como don espiritual).- Orar con grande fe y conseguir de Dios lo que se pide (en circunstancias difíciles).

Dones de sanidad.- Nótese que está en plural, pero asignado a una persona. Los tenía aquel que podía sanar a otros de diversas enfermedades, en el nombre de Jesús.

Hacer milagros.- Hacer acciones contrarias a lo natural; maravillas diferentes a las sanidades, como por ejemplo, caminar sobre el agua si es necesario, hacer flotar un metal, echar fuera demonios o que una serpiente venenosa muerda a alguno y nada le ocurra, como lo experimentó el apóstol Pablo (Hch. 28:3-6).

Profecía.- Por el contexto en que está, significa predecir lo que ocurrirá en un período corto, en una persona, iglesia o comunidad (Hch. 11:28 y 21:10, 11). Hoy ninguno puede hacer esto, pues sería equivalente a una revelación, lo cual no es necesario ahora, pues tenemos la palabra de Dios revelada y que para entender la misma, necesitamos la iluminación del Espíritu Santo de Dios.

Discernimiento de espíritus.- Conocer las intenciones buenas o malas de las personas, como lo hizo el apóstol Pedro en el caso de Ananías y Safira (Hch. 5:1-4). Éste don les permitía conocer espíritus mentirosos, doctrinas falsas, sectas perversas, etc. Nosotros para saber esto, sólo requerimos escudriñar las Escrituras que en ese tiempo no se tenían como hoy.

Diversos géneros de lenguas.- Lo tenía la persona que hablaba varias lenguas o idiomas (no una sola ni mucho menos incoherente). Véase Hch. 2:8. Hoy los que dicen tenerlo hablan lo que nadie entiende (ni ellos mismos).

Interpretación de lenguas.- Asociado siempre al don anterior; el que interpretaba, lo hacía de varias lenguas sin haberlas estudiado (no de una sola). No hemos visto una persona que hoy pueda hacer esto.

 

Dios hizo todo esto en cada uno como Él quiso. Cada uno debe estar conforme con el don que Dios le haya dado. Ninguno puede adquirir otro don aparte de los que tenga; anhelarlos para la iglesia es desear que lleguen personas que tengan algún don que falte en la misma. Recordemos que a cada uno, Dios da conforme a su capacidad (Mat. 25:15). Si usted ha creído, no desperdicie los dones que ha recibido de Dios, sírvale en lo que usted siente que es una habilidad natural (porque siempre la ha tenido), pero esté conciente que de que es realmente sobrenatural, pues viene de Dios como un regalo para la edificación mutua en su iglesia.

 

No se deje engañar; lea la Biblia pidiendo en oración a Dios le ilumine para saber lo que ya en ella está revelado.

.